Un hervidero de músicas sin corrección

Mikel Azpiroz, Franck Mantegari y Dave Wilkinson, en el estudio de Tabakalera durante la grabación del disco./LOBO ALTUNA
Mikel Azpiroz, Franck Mantegari y Dave Wilkinson, en el estudio de Tabakalera durante la grabación del disco. / LOBO ALTUNA

Elkano Browning Cream potencia la frescura y la improvisación en su quinto álbum, 'Bor Bor'. El trío de Mikel Azpiroz celebra una gira de conciertos que llegará el domingo a la sala Club del Victoria Eugenia

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Han pasado casi cuatro años desde el anterior álbum 'Uh Eh', de Elkano Browning Cream, un grupo algo guadianesco y esporádico al que sin embargo Mikel Azpiroz ha logrado dar continuidad, superando el hecho de que sus tres componentes son geográficamente tan distintos y distantes: un donostiarra en su ciudad, un británico en Barcelona y un parisino que colabora con músicos de medio mundo.

La hiperactividad de los tres en múltiples proyectos hacía peligrar el trabajo de una década plasmada en cuatro álbumes previos desde su debut en 2006, y que ahora se amplía con la publicación de 'Bor bor', que da continuidad a Elkano Browning Cream pero también ofrece nuevas caras del trío.

«Poner en marcha esta maquinaria exige energía. Cada uno tenemos otros proyectos, discos y giras, y el primer problema es coordinar las agendas», explica Mikel Azpiroz, quien decidió que había que poner fechas. «Siempre ha existido un componente pasional por parte de los tres para que funcione Elkano Browning Cream, y si no nos poníamos a ello cabía la posibilidad de que el proyecto quedara definitivamente desactivado».

Pero ha ocurrido justo lo contrario. «Para mí es un sueño poder compartir y crear con dos músicos tan magníficos, pero con mucho trabajo detrás, no fue una casualidad que emprendiéramos un camino juntos. Pensé que sería una pena que después de haber llegado a un punto en que estábamos tan a gusto haciendo cosas que significaban mucho para nosotros, dejáramos que se diluyera».

Coordinar las agendas era muy complicado, había que forzar las cosas. «Decidí hacerlo al revés, empecé por organizar unos conciertos para abril, la presentación de un disco que entonces, en octubre, ni existía ni nos habíamos planteado. Así teníamos una fecha límite que nos obligara a cumplir todo el proceso. Y lo hemos cumplido», expresa con satisfacción el teclista donostiarra.

«Buscábamos la energía que se crea cuando estás tocando en un club a las dos de la madrugada»

«Intentamos no delimitar estilos, que el disco sea un viaje con subidas y bajadas, no una recta»

Esta célula multiforme y cambiante que es Elkano Browning Cream experimenta una nueva mutación en 'Bor Bor' (onomatopeya de hirviente en euskera), un disco que desde el inicio se plantea más «espontáneo, con mucha energía y sin preocupaciones. Eso es lo que les transmití a Dave y a Franck, teníamos que conseguir plasmar esa sensación que se crea al tocar en un club a las dos de la madrugada, perseguíamos esa adrenalina, esa crudeza».

Evitar el perfeccionismo, sin renunciar a la técnica adquirida, era otro de los objetivos. «Para un músico en un estudio suele ser difícil olvidarse de la vanidad, quieres hacerlo bien, perfecto, y estás pendiente de que nada se salga de lo correcto. Eso tiene un riesgo, el de perder la frescura. Y yo quería que el disco fuera muy fresco. De hecho, les envié la columna vertebral de los temas que había compuesto solo diez días antes de grabar el disco. Son músicos que saben improvisar. Pero la improvisación tiene que tener un significado, un sentido».

Trabajar la complicidad

Los siete temas del disco, más largos y sinuosos de lo que hasta ahora ha sido habitual en el trío, también contienen algunos arreglos más allá del impulso del momento. Grabaron por encima detalles de guitarra, piano, sintetizador y melódica, pero el corazón del disco es el trío en plena comunicación. Y si antes el groove, el funk y el blues dominaban, ahora hay nuevas hechuras de jazz fusión, o casi rock progresivo. «Dave es un músico muy versátil, tiene una cultura musical enorme, le encanta el jazz, el 'metal' y además es un gran pintor, de hecho la portada es suya. Y Frank ha tocado con músicos de reggae, africanos, con Alpha Blondi y con Saint Germain, pero no es un batería de 'world music'. Tienen trayectorias muy largas y ricas, y por eso lo que ellos pueden aportar es mucho. Solo hace falta lograr una complicidad, y creo que eso lo hemos conseguido a base de tiempo y trabajo para llegar a un sonido propio».

Que no les pongan límites, ni etiquetas: «En la música de los años 60 y 70 había una explosión creativa en la que no se prestaba atención a las etiquetas, y eso nos gusta. Intentamos no delimitar. Me gusta que un disco sea como un viaje y me lleve por un camino, pero que tenga subidas y bajadas y paisajes distintos, que no sea una recta plana».

El primer tema se hace familiar: esa melodía la hemos oído en misa. Pero no es otra de las jugadas de Azpiroz, que ha solido adoptar al órgano Hammond con espíritu de 'black music' melodías vascas como el 'Agur Jaunak'. En realidad ese 'Cerca de ti, señor, quiero morar...' viene de muy lejos. «Siempre me ha gustado el gospel, y este es un tema que lo escuchábamos en la iglesia, y que se suele cantar en euskera y en castellano», explica Azpiroz. «Hace muchos años, en los intercambios de temas que hacíamos Matt Harding [guitarrista y cantante de la primera época del grupo] y yo, él incluyó unas canciones de gospel. Y entre ellas estaba este tema, y entonces me enteré de que es una composición americana del siglo XIX, no vasca. Lo hemos llamado 'Bethany' porque es el título que le puso el compositor de la música, Lowell Mason. Luego la letra la escribió una poeta inglesa, Sarah F. Adams».

Precisamente en 'Trains Speeding', un tema que describe un mundo actual en colisión permanente, regresa con una colaboración Matt Harding. Y aporta unos atractivos juegos de voces en el tema de gancho más inmediato. «No habíamos hecho nada juntos desde que dejó Elkano Browning Cream y tenía ganas de que volviera a cantar. Y también estará en el siguiente disco, que ya lo tengo en mente». También Dave canta en el disco, aunque «en Elkano la voz siempre ha estado al mismo nivel que los otros instrumentos, no por encima».

Como previó hace meses Mikel Azpiroz, el disco ya publicado viene seguido de una semana intensa de conciertos de presentación que empezó el martes en Barcelona, ayer llegó a Madrid y continúa hoy en Getafe. El sábado están en Tolosa. Y el domingo tienen dos conciertos en el mismo día, a las 13.00 en Bilbao, y a las 19.00 en San Sebastián, en el Victoria Eugenia Club. «Tocamos en lugares muy especiales para nosotros, como el club de jazz Jamboree de Barcelona, la sala Clamores de Madrid, o el club del Victoria Eugenia». Lugares donde se crea esa comunicación que buscaron desde el local de Tabakalera donde Mikel Azpiroz estableció hace dos años su cuartel general (ha ensayado ahí con Duncan Dhu y Fermín Muguruza) y donde grabaron 'Bor Bor' en tres intensos días de enero.

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