Fernando Guillén Cuervo: «Me asombra que haya compañeros que puedan caer en el abuso sexual»

El actor Fernando Guillén Cuervo compartirá hoy con Natalia Sánchez el escenario del Principal./DV
El actor Fernando Guillén Cuervo compartirá hoy con Natalia Sánchez el escenario del Principal. / DV

Protagoniza este sábado en el teatro Principal la obra de David Mamet 'Oleanna', un texto siempre muy discutido que abre las heridas del acoso sexual

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

El escritor estadounidense, guionista y director de cine David Mamet estrenó esta pieza en 1992 y con ella llegó el escándalo. La neblinosa historia de un profesor universitario y su alumna fue tildada de ambigua al tratar sobre las acusaciones de abuso de poder y acoso sexual. A lo que el autor respondió que no hacía propaganda política. «Si buscan soluciones fáciles, enciendan la televisión. Yo no tengo respuestas», añadió. Fernando Guillén y Natalia Sánchez dan vida a esta nueva versión que, una vez más, sigue creando polémica.

La representación

Lugar
Teatro Principal.
Fecha
Hoy, 20.00 h.
Intérpretes
Fernando Guillén Cuervo, Natalia Sánchez.
Precios
10 y 18 euros.

-¿Es un drama intimista que habla sobre un tema universal?

-Sí, está basado en eternos del ser humano. Es un poco desde donde parte Mamet. Se fija mucho en las acciones en momentos cotidianos rodeados de un entramado complicado de interioridades humanas eternas. En este caso habla sobre el poder y su buen o mal uso.

-Cuando hay solo dos actores se habla de un duelo en escena.

-Vamos a concretar lo de duelo, que tiene una connotación guerrera, y lo dejamos en un noble combate artístico. Hay artes marciales cargadas de nobleza y otras de agresión. En este caso lo nuestro es algo así como una danza dentro del duelo. Y así arrancamos y cerramos la función, con un saludo noble de guerreros. Pero a mí el concepto de duelo entre actores no me gusta por lo que tiene de competitividad. La competición no ha lugar en el arte.

-¿Es una función que no acaba con el telón, sino en la inquietud y polémica que provoca?

-Indudablemente deja un camino abierto al debate y a la confusión. Además es el planteamiento que hemos subrayado. Esta obra fue criticada porque parecía que tomaba partido. Y no, son dos ángeles caídos víctimas del poder que en cada personaje se traduce de una manera. Hay un posición de poder muy criticable, que es la del profesor. Pero en ambos vemos su síndrome de Estocolmo con la idea de ser integrados y prosperar dentro de un instinto burgués del que ambos son víctimas. Sobre todo mi personaje, que es un progre con un discurso supuestamente antisistema, pero que está obsesionado con comprarse un chalet y un buen coche.

-Cuando se habla de abuso de poder y acoso sexual parece que los hombres parten con la mochila de la culpabilidad.

-Después de dos décadas donde hemos tumbado los grandes pilares del machismo, sigue subyaciendo en la sociedad un micromachismo, un virus que no ha muerto. Ahora mismo, para nuestra sorpresa, está de máxima actualidad por todo lo que está llegando desde Hollywood. Pero esto sigue ocurriendo en la calle, en las canciones, en la publicidad. Mi personaje no es un psicópata apriorístico. Es un señor normal, con un dulce discurso, que parece hasta bueno. Pero de lo que hablamos es de la bestia que sigue dentro. Por eso hemos reforzado un poco su intencionalidad. Se había criticado a la obra porque parecía que era una venganza gratuita de una alumna. Y no es así, es una respuesta contundente a algo inadmisible.

-El acoso sexual es noticia diaria con personas de su profesión.

-¡Asombrosamente!

-¿Por qué se asombra?

-He crecido en un mundo de respeto, de cordialidad, donde los valores del arte están un poco hilvanados por un sentido de la igualdad, de la libertad. Normalmente somos gente respetuosa y sensible y por eso me asombra ver que en nuestro mundo haya compañeros que puedan caer en el abuso. Te lo puedes imaginar más en un mundo conservador, de empresarios de fútbol o cazadores de renos. Pero cuando gente que ha interpretado a grandes defensores del humanismo han incurrido en eso, ¡qué decepción!

-Será que la condición humana no depende tanto de la ideología o de una forma de vivir.

-El caso extremo es el de la Iglesia y los abusos sexuales, impropios de gente espiritual. En el arte igualmente somos gente espiritual, trabajamos lo sagrado desde otra perspectiva.

-Matt Damon ha sido muy criticado por decir que vivimos en una cultura del escándalo y que no es lo mismo una violación a que te toquen el culo. ¿Con estos temas no hay espacio para los matices?

-Entiendo un poco el matiz de Matt Damon, pero si lo elevamos a un discurso machista es un matiz muy negativo. Claro que no es lo mismo una violación o que te toquen, pero eso no significa que no sea necesario matar ese virus. Lo que analizamos en 'Oleanna' y donde metemos el bisturí es en ese germen, en cómo mi personaje es derrotado por sus propios instintos.

-Cuando se tratan temas tan sensibles, ¿utiliza como actor sus juicios personales o se libra de ellos?

-Filtro mucho a través de mí los personajes. Nuestra herramienta es un alma esponjosa y se basa en el estudio del ser humano, en absorber sus actitudes. Somos como médiums, una cadena de transmisión. En el caso de mi personaje todos somos él. Hay que estudiarse: cuando uno ha dicho un piropo fuera de lugar, cuando uno ha sido director de cine y se ha pasado con la ayudante de dirección. Hay que saber de tus males para ser espejo social. Éste es nuestro verdadero trabajo. Y más con este tipo de interpretaciones basadas en el 'Método' (sistema creado por Stanislavski y popularizado en USA por el Actors Studio), donde se trata de llegar al personaje desde tus propios demonios.

-Cada día lo vemos como el policía Elías Guevara en la serie de TVE 'Servir y proteger'. ¿Es un personaje mucho mas básico, que le exige menos?

-Soy un progre que he tenido mis reticencias con el mundo policial. Tenemos ese estigma los progres con las fuerzas de seguridad y a mí Elías me ha enseñado muchas cosas buenas de la policía. Y ha sacado de mí ciertas cosas de asertividad, de ver las cosas como son. Elías Guevara es un escéptico, con lucidez ante el bien y el mal, que a mí me aporta. Estoy muy cómodo y me lo paso muy bien con él.

-¿Con cinco capítulos a la semana hay tiempo para algo más?

-Para nada. Para darme una ducha, estudiar, cenar con mi hijo y a la cama. Y más cuando lo compaginas con 'Oleanna'. Están siendo meses de mucho trabajo, pero maravillosos. Además tener tanto trabajo es un milagro y un privilegio.

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