Una Donostia llena de color

Javier Espigares, delante de una de sus obras, que plasma el carrusel de Alderdi Eder./
Javier Espigares, delante de una de sus obras, que plasma el carrusel de Alderdi Eder.

La Casa de Cultura acoge la exposición 'Extremos' del granadino Javier Espigares. El autor impartirá un taller este jueves para pintar un cuadro entre todos los participantes

ELI KORTASAN SEBASTIÁN.

Adentrarse en la exposición 'Extremos' de Javier Espigares es como dar un paseo por los rincones más emblemáticos de San Sebastián. Nada más entrar, al espectador le invade la explosión de color y luz que caracterizan la obra de este artista granadino afincado en Donostia. Se define a sí mismo como «pintor autodidacta, luminista y fauvista», ya que su principal motivación es la luz y el color junto con el relieve para dar viveza a la naturaleza.

Durante todo el mes de febrero sus cuadros se exponen en el centro cultural de Loiola y este jueves, de 17.30 a 20.30 horas, el autor impartirá un taller para quince personas en el que se pintará un cuadro entre todos los asistentes.

Espigares explica que intenta transmitir «toda la fuerza del color» en cada uno de sus trabajos para que el espectador se adentre en el cuadro y recuerde &ldquoese buen rato que pasó en ese lugar», ya que la mayoría de las obras ilustran distintos espacios de la ciudad.

Tal como apunta, «en mis trabajos plasmo un exceso de color exagerado, pero con sentido». Se trata, dice, de «un toque de realismo mezclado con ilusión y fantasía, sobre todo en las obras que retratan los paisajes urbanos en noches lluviosas». Todo ello contrasta con dos de los trabajos en blanco y negro que, según describe, «representan los afrancesados, perfectos y románticos edificios de Donostia, lugares emblemáticos en los que todos hemos estado».

Para Javier Espigares, que vive en San Sebastián desde hace diecinueve años, esta ciudad es especial. «Es perfecta para mí, para pintar mis cuadros. Es todo lo que necesito para inspirarme gracias a sus bonitos puentes, el mar, los románticos edificios, farolas, cielos de colores, el entorno montañoso, la isla...». Asegura que pinta para reflejar lo que ha sentido y vivido en cada lugar, por lo que en ese aspecto cada obra es parte de su historia.

Reconoce que al principio no tenía claro si apostar por una exposición de color con acrílicos y óleos, o por una de acuarelas en blanco y negro. Pero finalmente decidió realizar un recorrido por todo el proceso de creación llamándolo 'Extremos', ya que representa el paso del color del sur de su Granada natal incorporándolo a la ciudad que le acoge. Considera que esta muestra le representa «bastante bien».

En total, la exposición cuenta con 37 obras, 20 de ellas son acrílicas, una está realizada en óleo, dos son abstractas y 14 acuarelas.

Pintura al límite

Aunque reconoce que los extremos, en general, no son buenos, considera que llevar la pintura al límite, es decir, «al máximo nivel de color, abstracción o suave acuarela, puede resultar de gran interés para el espectador», de ahí el nombre del proyecto.

Espigares se muestra satisfecho con la acogida que ha tenido la exposición. «Impresiona mirar las caras de la gente cuando entra ver los cuadros, hay una mezcla de emociones que yo la percibo como buena y es muy gratificante sentirlo».

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