Giorgio Bassmatti: «Cada vez hay menos diferencia entre grabar en casa o en un estudio»

Giorgio Bassmatti: «Cada vez hay menos diferencia entre grabar en casa o en un estudio»

Regresa con 'Trencadís', un EP de pop melódico y «hogareño» que el músico donostiarra ha grabado en casa

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Unos pocos meses después de publicar el debut homónimo de Oso Fan, su proyecto de canciones en euskera, el donostiarra Giorgio Bassmatti regresa con el EP 'Trencadís' (Discos de Kirlian). El título alude al arte ornamental popularizado por Gaudí, que adhería pequeños azulejos para construir «una obra más bella según te alejas y ves el conjunto». Eso es lo que sucede, opina, con «un disco diverso a rabiar». «Cada canción es de su padre y de su madre: hay temas acústicos, con banda, letras propias, inspiradas en obras de terceros... Me atraía la idea del 'trencadís', esa imagen que de cerca quizá se ve un poco fea pero cuando te alejas muestra la belleza de un disco construido a partir de un montón de cosas pequeñas», sostiene.

«Cada vez más», reivindica el arte de hacer canciones como un «hobby sin más pretensiones», un proceso «feliz, libre y casi privado». En casa dice trabajar «más tranquilo que en un estudio»: sólo necesita una guitarra acústica para ir componiendo cuando tiene un hueco o un día libre, y luego va añadiendo arreglos... «Mis discos se escucharán más o menos pero lo que me importa es mantener la alegría de seguir haciendo canciones», proclama.

Y en su caso, lo de «hogareño» es absolutamente literal porque el EP lo ha grabado en su casa con un ordenador y una tarjeta de sonido. Preguntado por si lo ha hecho con ayuda de amigos o tutoriales de YouTube, contesta entre risas: «Con esas dos opciones y todas las que se te ocurran». Confiesa que eso ha sido «lo más complicado del proceso» y, de hecho, lo compara con «tener un mueble de Ikea e ir montándolo por piezas». Urko Eizmendi, líder del grupo Pet Fennec, le ha echado un cable con las guitarras y las mezclas.

Trabajar en plan doméstico le ha permitido manejarse «sin el estrés de estar con músicos profesionales en un estudio de verdad». Para Oso Fan contó con el atareado Xabier Erkizia como productor y el anterior disco de Bassmatti, 'Melodías concertantes' (2014), era «una maravilla elegante grabada y producida por Yon Vidaur». «Hace poco lo volví a escuchar y me pareció todo un lujo. 'Trencadís' lo veo más como una especie de lujo casero cuyo mayor valor es hacerlo en casa tú mismo. Igual creo que cada vez hay menos diferencia entre grabar un disco en casa y hacerlo en un estudio profesional, al menos en lo referido al nivel de ventas y de recepción», opina.

El disco salió ayer a la venta y casi se ha agotado la tirada de cien copias, una cifra «simpática» para alguien como él, que se mueve en el underground. En breve, además, el EP estará disponible en Spotify y otras plataformas digitales. La gira de presentación pasará por Euskadi, Navarra, Madrid y Barcelona y recalará en «salas, casas y sitios acogedores».

Repertorio melancólico

El disco se abre con 'La unión hace la fuerza', una canción con referencias a Pet Fennec, al desaparecido sello Birra y Perdiz, al Madrid Pop Fest... «Son guiños a esas cosas pequeñitas pero interesantes que, sumadas, dan lugar a algo grande. Es una forma de darnos ánimo y decir: 'No estamos en la industria pero estamos juntos y eso nos hace fuertes'», apunta. No es habitual pero hay dos temas, 'Glaciar' y 'Pablo y Fanny', escritos a partir de cuadros de Federico Granell y de un relato de Iban Petit, respectivamente. Pocas veces acude a terceros para escribir las letras porque «para bien y para mal», siempre le ha dado «importancia a que el porcentaje de autoría personal sea muy alto», pero en este caso se dejó llevar por esos materiales que le resultaron «muy inspiradores».

La melancolía impregna buena parte del repertorio y la idea de soledad preside 'Un traje gastado y frío', una pieza que habla «sobre caminar un día de invierno por una arboleda mientras escuchas a Nick Drake con los cascos». «Refleja la felicidad que tienes aunque sea un día duro, lluvioso o frío, en un momento en que la música te sirve de abrigo. Las canciones tristes y melancólicas ya estaban en 'Melodías concertantes' pero aquí su sonoridad las hace un poco más grises e íntimas», considera el músico, que introduce algo de luz en 'Que no se te olvide', cuyos versos rezan: «Porque hoy no hay más sol que esa sonrisa». «Es una canción de amor que canto junto a la persona a la que va dedicada, que además es quien me regaló la taza que ilustra la portada del disco», comenta sonriente: «Me gustan las canciones de amor contadas con lenguaje sencillo y directo, que aunque tengan metáforas, transmitan imágenes claras, y no como esas letras modernas que no se entienden una mierda».

'Trencadís' finaliza con un tema instrumental introducido por la voz de Stephen Pastel, referencia ineludible para Bassmatti, denodado amante del pop escocés. «Funcionar al margen me proporciona la ventaja de hacer lo que me dé la gana y me apetecía terminar con una instrumental que rompe la batería, incluye arreglos de viento, punteos a lo Yo La Tengo... En este mundo tan megaprofesional hay una pregunta que deberíamos formularnos más a menudo: '¿Por qué no?'», concluye.

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