Tormenta de nieve

Estación de esquí de Candanchú/efe
Estación de esquí de Candanchú / efe

Astún rompe la alianza con Candanchú y queda fuera del abono conjunto que ofrecen las estaciones de esquí aragonesas

BORJA OLAIZOLA

Las aguas bajan revueltas en el sector de la nieve aragonés en vísperas de la apertura de la temporada de esquí. La alianza que selló el año pasado los destinos de Astún y Candanchú, las dos únicas instalaciones de la comunidad que no están bajo el paraguas de la sociedad pública Aramon, ha saltado por los aires. Aunque la entente, que adoptó el nombre de 100K en alusión a los 100 kilómetros de pistas que suman las dos instalaciones, se comportó de forma positiva en lo comercial, las desavenencias y rencillas instaladas en el sector de la nieve aragonés han dado al traste con la renovación del acuerdo. Esas diferencias han dejado además a Astún fuera del abono único para la próxima temporada que se ha puesto a la venta bajo la denominación Ski Pirineos. Ese forfait, que está ya a la venta, ofrece a los aficionados la posibilidad de acceder a los más de 300 kilómetros de pistas que suman los dominios esquiables de Formigal, Panticosa, Cerler y Candanchú por 827 euros (620 euros si se saca antes de el próximo 6 de noviembre).

El proyecto 100K había dejado un buen sabor de boca entre los aficionados. La alianza entre las dos estaciones del Valle de Aragón, pionero en el esquí alpino en España, fue bien acogida tanto por los esquiadores (la facturación de días de esquí había subido entre un 10 y un 15%) como por los vecinos, muchos de ellos trabajadores de las instalaciones. El proyecto de unificar Candanchú y Astún, una vieja aspiración con muchos partidarios en la comarca, se antojaba de esa forma más cercano. La entente, sin embargo, se deshizo al acabar la pasada temporada sin que mediase una explicación clara. Candanchú, que desde abril de 2016 tiene nuevos propietarios, ha optado por aliarse con el grupo Aramon a la hora de comercializar su oferta. Astún se ha quedado de esa forma sin compañero de viaje para la nueva temporada, una circunstancia que podría penalizar su cuenta de resultados.

La exclusión de Astún del paraguas del forfait que agrupa al resto de las estaciones de Aragón exhala un aroma de vendetta. Astún se ha mostrado siempre muy beligerante con las ayudas que el Gobierno regional ha proporcionado a otras instalaciones de esquí a través de Aramon. Hace tres años interpuso una denuncia en los juzgados por competencia desleal y abuso de posición dominante contra el holding público. El pasado mes de mayo trasladó también una queja oficial a Bruselas por inyección de dinero público en las estaciones bajo su control. A pesar de que las denuncias no han llegado a prosperar, Aramon no ha ocultado su malestar al respecto. El grupo público sostiene que está abierto a colaborar con Astún aunque le exige para ello que “desista definitiva y fehacientemente de su permanente estrategia litigiosa”. La colisión de intereses públicos y privados no es un buen presagio para la temporada que está a punto de estrenarse. Se avecina una tormenta de nieve de las que pasan factura.

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