Josele Santiago: «Busco imágenes potentes que exciten la imaginación»

Josele Santiago, abrigado en una nevada imagen promocional./ALEX RADEMAKERS
Josele Santiago, abrigado en una nevada imagen promocional. / ALEX RADEMAKERS

Intxaurrondo recibe hoy al madrileño, que presentará 'Transilvania', un magnífico álbum dominado por la presencia del mal

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Lo dice con humildad pero Josele Santiago (Madrid, 1965) confiesa que durante la grabación de su quinto disco en solitario ya intuía que estaba haciendo «un buen trabajo». «Si además luego entra y llega bien al personal y a los críticos, mucho mejor», afirma el líder de Los Enemigos sobre un magnífico álbum que ha aparecido encumbrado en muchas listas de lo mejor de 2017. Esta noche (22.00 horas) lo presentará al frente de una gran banda en el centro cultural Intxaurrondo dentro del circuito Dkluba.

- No hay vampiros pero sí muchos seres malvados en su 'Transilvania'. ¿Quería atrapar la esencia del mal con sus nuevo repertorio?

- Para nada, uno va pescando y escribiendo canciones como buenamente puede y muchas comparten un mismo hilo conductor, aunque sea abstracto. En mi caso no es algo buscado, es decir, no quería hacer un disco sobre el mal pero la realidad se cuela por nuestras ventanas y no nos queda más cojones que hablar de ella. El patio está regular y eso se refleja en 'Transilvania', cuyas letras sugieren un paisaje lúgubre similar al de las películas de vampiros. La realidad de Occidente es así, estamos como acogotados, pendientes de un poder oscuro que no sabemos muy bien qué es... Es un discurso puñetero que, en todo caso, viene compensado por melodías ricas y arreglos coloristas. La música invita a pensar que a lo mejor las cosas podrían ser de otra forma. De hecho, podrían ser maravillosas, pero no nos da la gana.

- No sé si ha reparado en que hoy tocará 'Un guardia civil', la canción que abre el disco, muy cerca del cuartel de Intxaurrondo, tristemente famoso por las torturas que allí se practicaron en el pasado... De nuevo, el mal.

- Siempre hay una comisaría cerca, sí... Ese tema es una especie de blues rural o canción carcelaria en la que un guardia pone las llaves de la celda al alcance del preso mientras lo encañona y espera su reacción. En realidad, como todas las canciones carcelarias, habla de la libertad. Parte de un sueño muy gráfico que tuve, de una imagen muy potente que apunté al vuelo. Al final, eso es lo que busco: imágenes.

- ¿Y le sucede a menudo eso de soñar canciones?

- No, qué va, ojalá fuera siempre así. Es como un regalito que te toca muy de vez en cuando.

- Dios aparece al final de 'Un guardia civil' y la religión está presente en otros temas con imágenes bíblicas: ángeles, zarzas ardiendo, etc.

- No es ni una prioridad ni una obsesión, pero la religión forma parte de nuestro subconsciente y es un recurso útil. Yo trabajo con ideas, nos hemos educado ahí y para mí es lógico y normal que aparezcan esas referencias. Tampoco es que las canciones hablen de religión, sino que incluyen imágenes potentes con las que busco llegar al oyente, remover algo y excitar la imaginación de quien las escucha, poner en marcha su cabeza. Además, Dios sale mucho en mi repertorio porque es un secundario cojonudo al que recurrir.

- 'Saeta' aborda los abusos perpetrados por curas pederastas, pero la letra no es nada explícita, como es habitual en su cancionero...

- Es que las letras demasiado explícitas resultan aburridas: para eso, mejor haces un panfleto. 'Saeta' es una canción muy peliaguda por el tema que trata y porque me meto en la piel de uno de esos curas, algo bastante difícil...

- No parece casual que la canción tenga cierta suciedad sonora...

- Claro, es que el tema no puede ser más sucio por todo el daño, físico, mental y espiritual que han sufrido las víctimas de esos abusos. Es una canción de tratamiento muy radical a la que dimos muchas vueltas hasta tirar por el ruidismo: aprovechando que tenía a Raül (Refree) de productor, optamos por esa vía de sintetizadores y guitarras saturadas...

La cita

Cartel
Josele Santiago.
Día y hora
Hoy, a las 22.00 horas.
Lugar
Centro cultural Intxaurrondo (Donostia).
Precio
15 euros en venta anticipada y 20 en taquilla.

- ¿Cómo ha sido trabajar con Refree, una especie de rey Midas de la escena española?

- Hace tiempo que teníamos pendiente una colaboración y ahora que llevo ya unos años viviendo en Barcelona, era el momento idóneo. He seguido su trayectoria, muy importante, cada paso que da resulta una sorpresa. Es un tío muy abierto musicalmente y hemos hecho un equipo cojonudo. Me interesaba trabajar con sintetizadores, algo que jamás había hecho en mi carrera en solitario y que había tocado muy poco con Los Enemigos. De Raül me han sorprendido su energía y su entusiasmo, y aparte de un estupendo productor, es un gran músico también: en el disco ha tocado la guitarra eléctrica, el sintetizador, el piano y el armonio, el banjo, el clarinete, la percusión y hasta ha hecho coros.

- 'Transilvania' incluye una variedad tremenda de estilos: en esencia es un álbum de rock, pero también hay soul y R&B, melodías folk, algo de kraut...

- Yo no pienso en estilos, es un reto que me fijé hace tiempo: a la hora de escribir sólo tengo melodía, una letra y una estructura que ya es negociable. A partir de ahí, igual que no tengo prejuicios cuando escucho música, tampoco los tengo al componer. El caso es que en las distintas canciones van aflorando todas mis influencias, que por suerte son cada vez más amplias. Eso se refleja en el disco, pero en realidad, mi obsesión es encontrar una buena melodía y una letra que den como resultado una canción coherente, chula y más o menos original. Lo demás es cuestión de cómo lo vistas.

- Volviendo a las canciones... Hay otras más explícitas: 'Cómo reír' habla de los pelotas y de los trepas' («Dale a tu señor risas a espuertas, cotizan y aumentan tu valor») y 'Ángel' la protagoniza un «mesías aniquilador» que aboga por exterminar a la raza humana: «Os mataría sin excepción, con niños pequeños y tó».

- La primera, una lección de cómo reírle las gracias al jefe, es una broma sarcástica que a mitad del disco sirve para aligerar el discurso, aunque es muy amarga porque dice mucho de cómo funciona esta sociedad. 'Ángel' habla de un cabreo monumental, es más bestia, muy bruta, pero tampoco diría que es muy explícita porque no sabes a quién se está dirigiendo el personaje: parece que defiende el exterminio absoluto de la humanidad pero puedes imaginar muchas cosas, que es lo que a mí me interesa. De todas formas, yo tengo fama de críptico, pero luego me pongo a escuchar letras de otros grupos y son más oscuras que las mías. Y me refiero a las letras de muchos grandes éxitos o incluso a canciones del verano. Escucho algunas y me digo: «¿De qué coño está hablando?» Porque parece que no están hablando de nada... (Risas)

- ¿Y de qué habla 'El bosque', el primer adelanto de 'Transilvania'?

- De la relación que tenemos con la naturaleza, que no hacemos más que cargárnosla... Es un disco muy ecologista que se planta en escenarios casi apocalípticos porque nos estamos cargando el planeta. Estamos cambiando la composición química del agua, de la tierra y del aire... Cada vez hay menos animales, no hay más que darse una vuelta por el mismo bosque año tras año y observar los cambios que se están produciendo. Vivimos una crisis medioambiental sin precedentes y no se habla de ello, sino de otras cosas, de cortinas de humo que se utilizan para desviar la atención.

- Es cuestión de tiempo, como canta usted en 'No se equivoca el mal'. Simplemente se «limita a esperar». ¿Cómo cabe combatirlo, así sea a título individual?

- Pues no estaría de más cuidar un poco más el planeta y la naturaleza porque al fin y al cabo, nos debemos a ella. Habría que dejarse de hostias, de problemas secundarios y chorradas.

- El álbum concluye con, 'Sonia', lo más parecido a una canción de amor que puede encontrarse en 'Transilvania'. ¿Es un guiño a la esperanza?

- Bueno, en realidad 'Sonia' es una canción especial que salió a última hora. Es un tema póstumo que compuse cuando perdimos a Sonia del Amo, agitadora cultural y fundadora del club Tupperware de Malasaña. La escribí en el trayecto de Barcelona a Madrid cuando íbamos a despedirla al tanatorio. Es una canción especial que presenté a Raül para grabarla en el último momento e incluirla como cierre del disco, pero no creo que la toquemos en directo.

- ¿Cuál es el repertorio de esta gira? ¿Habrá temas de Los Enemigos?

- No. Tocaremos casi entero 'Transilvania' y haremos un repaso a toda mi discografía en solitario, porque tengo repertorio de sobra. Antes de reunir de nuevo a Los Enemigos en 2012 sí solía tocar sus temas en mis conciertos pero ahora no tiene mucho sentido porque estoy girando también con ellos. Quien quiera escuchar 'Desde el jergón' o 'John Wayne' puede ir a ver a Los Enemigos. Ahora estaría feo tocar sus temas en mis bolos en solitario... (risas)

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