MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero negó ayer con rotundidad que los socialistas negociaran con Batasuna durante la anterior legislatura, mientras estaba vigente el acuerdo antiterrorista, como aseguró recientemente el fundador de ETA Julen Madariaga. «Es radical y absolutamente falso», aseveró el presidente del Gobierno en un debate parlamentario con el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, quien acusó al líder socialista de ser «un maestro en jugar a dos bandas», además de un «consumado destructor de pactos».
El jefe del Ejecutivo respondía así en la Cámara alta a una pregunta de Escudero sobre inmigración, pero el dirigente opositor deslizó el duelo verbal hacia las presuntas negociaciones del PSE con Batasuna, a espaldas del PP durante la última legislatura de José María Aznar. Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA, fue quien hace una semana afirmó en París que antes de las elecciones de 2004 el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, le pidió que intermediara para lograr una reunión con la dirección de la organización terrorista ETA.
Zapatero, que suele rehuir las alusiones colaterales al eje del debate, varió de estrategia y entró al juego planteado por el senador de la oposición para negar sus acusaciones. «Es falso -aseveró entre los abucheos de los escaños populares-, que los socialistas tuvieran ningún diálogo ni ninguna negociación» con el partido ilegalizado antes de 2004.
«Soberbia intelectual»
El presidente sostuvo que el PP «sabe» que no existieron esas negociaciones y, en consecuencia, instó al portavoz opositor a que «reconsidere la tentación» de utilizar ese argumento para criticar la estrategia antiterrorista del Ejecutivo. Zapatero se refería al conocimiento que tuvo el anterior Ejecutivo de los pasos socialistas en ese terreno a través del canal de comunicación que mantenía el hoy en día ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el entonces secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos.
Escudero no pudo responder a estos desmentidos porque había finalizado su tiempo de intervención, pero en su primer parlamento acusó a Zapatero de haberse instalado «en el pedestal de la soberbia intelectual» desde que llegó a La Moncloa. Desde ese momento, sostuvo, «se transformó en un destructor» de los acuerdos alcanzados entre los dos grandes partidos del país.
El portavoz del PP en el Senado. señaló que el acuerdo de Estado por la justicia «se lo cargó nada más llegar» al Gobierno, mientras que el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo fue «papel mojado» porque al mismo tiempo que «lo firmaba», en diciembre de 2000, «su partido estaba negociando con ETA». COLPISA