La recientemente estrenada película Skizo, prescindiendo de su posible calidad cinematográfica y del talento con el que se desenvuelvan sus actores, es un ejemplo del desafortunado y morboso concepto que transmiten algunos medios de comunicación o de cultura de masas en relación con la enfermedad mental. Las notas de prensa divulgadas con carácter previo no dejan lugar a dudas. Frases como «el camino a la locura tiene un atajo» o «¿qué ocurre cuando un loco se enfrenta a otro loco?» cristalizan en la directa asociación entre enfermedad y violencia y aún más equivocadamente con delincuencia. Se cierra así el círculo macabro en el que otra vez el enfermo mental es dibujado como un ser imprevisible y violento, incluso en palabras del propio protagonista: «Un tío odioso sin educación ni respeto», caracterización que no hace más que añadir leña al estigma asociado al enfermo mental. La película podrá ser cualquier cosa, pero nunca un «tratado sobre la locura», como se ha publicado. De lo que sí podemos estar seguros es que miles de enfermos mentales y sus familiares no verán más que aumentado el dolor y aislamiento que les genera la enfermedad. Nos resulta igualmente escandaloso que la película se haya realizado con el apoyo económico tanto del Ministerio de Cultura como de TVE, a quienes recordamos la todavía reciente campaña antiestigma promovida desde el Ministerio de Sanidad y divulgada a través de la pequeña pantalla y otros medios de comunicación.