SAN SEBASTIÁN. DV. En 1986, las cajas de ahorros tenían 67.000 millones de euros en activos. En 2006, 871.000 millones. Es sólo un dato de la excelente salud del sector financiero en España, pero hay más, y recientes. Durante los seis primeros meses de este año, las cajas obtuvieron 3.897 millones de beneficio, un 23,1% más que en el mismo periodo de 2005. Sin tener que recurrir a una cuenta de resultados, la prueba más palpable de la buena marcha del sector tiene apariencia física: la de las miles de oficinas que en los últimos años las diferentes cajas de ahorros están abriendo por toda la Península. Gipuzkoa es la prueba de ello. El desembarco en el territorio guipuzcoano de cajas de ahorros de otras comunidades ha apretado el acelerador este año. Sólo en los dos últimos meses, Caixa Galicia, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Banco Espirito Santo han abierto una oficina en Gipuzkoa. Antes de final de año, lo harán también Caja Navarra, con cinco sucursales, e Ibercaja.
Una de cada tres oficinas que existen en el País Vasco pertenecen a cajas de ahorros de otras comunidades. La Caixa fue la primera entidad foránea que abrió una oficina en Euskadi. Fue en 1982 y ahora ya posee 167, de las cuales 43 están en Gipuzkoa.
Hace años que las cajas dejaron de trabajar exclusivamente en el territorio de su comunidad de origen. Desde entonces los planes de expansión de las entidades no han hecho sino engordar progresivamente. El desembarco de las cajas se produce en ambos sentidos. Kutxa, sin ir más lejos, cuenta con un ambicioso plan de apertura de nuevas oficinas fuera de Gipuzkoa que hasta el momento le ha permitido inaugurar 141 sucursales. La última, en Sevilla, donde ya tenía otras cuatro oficinas.
Mercado atractivo
Gipuzkoa y, sobre todo, San Sebastián tienen un singular atractivo para las cajas de ahorros de otras comunidades. La tarta del sector financiero se reparte cada vez más, pero todas quieren hincarle el diente. Hay varios imanes que atraen especialmente a las cajas de ahorros al territorio guipuzcoano. Entre ellos, el negocio hipotecario fruto de los precios prohibitivos de la vivienda, y la abundancia de pymes, que favorecen el negocio empresarial. Pero hay más.
Así lo ven desde Caja Navarra (CAN), que prepara un importante desembarco en Gipuzkoa. Antes de fin de año, la entidad abrirá cinco oficinas: dos en San Sebastián -en las calles José María Sert y Paseo Colón-, y tres más en Errenteria, Hondarribia y Tolosa. CAN, además, ya inauguró en abril una oficina de empresas en la capital guipuzcoana. Pero Gipuzkoa no será el único territorio de expansión de CAN, cuyo diseño incluía abrir otras cinco sucursales más en Vizcaya y Álava, respectivamente.
El plan de expansión de Caja Navarra contempla la apertura en el País Vasco de 50 sucursales para 2008. Hasta ahora la entidad ha comprado ya 47 locales para instalar allí sus oficinas, 16 de ellos en Gipuzkoa. Este ambicioso plan de expansión rompió la baraja en enero, cuando la decisión de CAN de instalarse en Vizcaya, Álava y Gipuzkoa ponía fin el pacto de no agresión existente entre CAN, Kutxa, la BBK y Caja Vital, integrantes de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarra.
El jueves Caja Navarra inauguró en Vitoria las dos primeras oficinas de la entidad en Álava. Se trata de las primeras oficinas de 'tercera generación' de la red comercial, un nuevo concepto de oficina bancaria que, según la caja, «busca romper barreras físicas en la relación cliente-entidad financiera, así como convertir la oficina en un espacio de clientes y para clientes». Este tipo de oficinas -que contemplan zona de lectura y conexión a internet- serán las que instale CAN en Donostia.
Pero si CAN se instala en Gipuzkoa, Kutxa lo hace en Navarra. A primeros de agosto, la Kutxa inauguró en Pamplona su primera oficina en la comunidad foral, donde espera abrir otras cuatro sucursales en lo que queda de año.
Aperturas en agosto
Mientras CAN apura su desembarco en Gipuzkoa, otras entidades se han adelantado a la caja navarra y han abierto oficinas en julio y agosto en el territorio guipuzcoano. La última ha sido Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que inauguró sucursal el 8 de agosto en la calle Idiáquez de Donostia. «La zona tradicional de CAM se concentra en Alicante y Murcia, pero hace unos años se planteó salir fuera y acometer una profunda expansión. El año pasado abrimos más de 200 oficinas, y Donostia ha sido la última de la zona del País Vasco. Hicimos un estudio de mercado y vimos que San Sebastián cuenta con muchísimo potencial», explica Cristina Lizeaga, directora de la sucursal de Donostia de CAM. «Antes había un pacto de no agresión entre las cajas, pero ahora tenemos oficinas en toda la zona Norte: País Vasco, Navarra, Asturias, Galicia...», añade.
Conocida como la caja del ladrillo, CAM cuenta en su oficina de Donostia con cinco empleados de plantilla: cuatro gestores y un administrador que atiende en caja. «Tenemos la gestora personal, que se dedica a rentas medias altas (gestión y mantenimiento de pasivo), y hay dos gestores de empresas, de los cuales uno está especializado en el sector inmobiliario. Nuestra caja desarrolla una actividad muy importante en promociones inmobiliarias. Por su parte, el gestor de empresas tiene una importante labor en Donostia, porque ésta es una zona industrial, donde hay potencial suficiente». Cristina Lizeaga admite que «a pesar de que la caja se dedica principalmente al sector inmobiliario, en la oficina de Donostia tocaremos empresas, porque si hay algo aquí, eso son pymes».
Ante una posible expansión de CAM por el resto de Gipuzkoa, la directora de la sucursal de Donostia reconoce que «primero habrá que ver la evolución de la oficina de San Sebastián, pero supongo que se llevará a cabo».
Banco portugués
Si la Caja de Ahorros del Mediterráneo abrió una oficina en Donostia el pasado 8 de agosto, un día antes lo hizo el Banco Espirito Santo, en la Avenida de la Libertad, número 6. «Donostia es un centro de riqueza, y de banca personal y privada. Además, Gipuzkoa mantiene intercambios comerciales con Portugal. Sin olvidar que aquí existe una fuerte actividad empresarial, así que éste era un buen momento para abrir una oficina en la capital guipuzcoana», explica Manuel de Olazabal, vicepresidente ejecutivo y consejero delegado de Banco Espirito Santo. «Ya conocíamos la provincia. Ahora queremos crecer», subraya Manuel de Olazabal, mientras recuerda que fue el año pasado cuando se concretó la apertura de una oficina en Donostia. «Se planteó la compra del Banco de Inversión, que tenía una sucursal allí, y nos instalamos».
Aunque hasta ahora el banco portugués se ha centrado especialmente en «particulares de alto nivel», la oficina de Donostia pretende «desarrollar y potenciar su actividad en empresas. Tenemos relaciones con una buena cartera de compañías de Gipuzkoa, y queremos apurarla más». Las pymes serán uno de los objetivos del Banco Spirito Santo. «Hay un nicho de mercado importante y queremos ofrecerles nuestros servicios a través de un único contacto: la oficina», detalla Manuel de Olazabal.
Diferencias
Ante el progresivo desembarco de las cajas de ahorros en Gipuzkoa, diferenciarse de la competencia será una de las claves de su supervivencia. «Nosotros somos un banco muy experimentado en la relación con el cliente. Invertimos más y nos preocupamos más del cliente que otros bancos de mayor tamaño. Además, tenemos un abanico de servicios de productos similares al mejor banco, y los productos de gestión están bien situados en las tablas de rentabilidad. Pero básicamente nos caracteriza nuestra experiencia de un banco de 120 años que atiende especialmente y de manera cercana al cliente. La dimensión pequeña y mediana que tenemos en España nos lo facilita. Y el objetivo de crecimiento nos impulsa a estar muy cerca de los clientes», indica el vicepresidente ejecutivo y consejero delegado de Banco Espirito Santo.
La oficina de Donostia forma parte del plan de expansión del Banco Espirito Santo, que ha abierto 25 oficinas en 23 provincias de España, y que contempla abrir «dos o tres más».
El desembarco de las cajas de ahorros continúa y Gipuzkoa, como tierra de oportunidades para el sector financiero, figura en todos los mapas. Por de pronto, Ibercaja abrirá una sucursal antes de fin de año en la calle Garibay, 23 de Donostia. Caixanova también pretende instalarse en la capital guipuzcoana, pero su desembarco parece que no llegará, al menos, hasta el próximo año.