Sábado, 19 de agosto de 2006
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Cultura
«Se trata de un espacio amplísimo»
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A pesar de que Thalacker habló en su día sólo sobre las minas de Arditurri, Urteaga quiere destacar que el entorno que rodea a Peñas de Aia es «un espacio amplísimo en el que trabajaron los romanos y en el que tenemos todavía mucho por descubrir». Uno de estos ejemplos es la mina de Belbio, dentro del municipio de Irun, que como explica la arqueóloga «incluso ha servido para la elaboración de un documental (Metala Oiassonis, las minas de Oiasso)». Esta mina menos popular que la oiartzuarra, pero igual de importante, «tiene un kilómetro de desarrollo y seis diferentes niveles unidos por pozos y distintos sistemas de comunicación». Otro de los datos que ha interesado a los expertos ha sido que «también tiene su propia galería de drenaje», lo cual muestra la intensa actividad que se llevaría a cabo en esta zona durante los siglos I y II.

Además de Belbio, en la zona se encuentran San Narciso y Zonzorroitz. Desde principios del siglo XIX se conoce que la primera de las zonas sirvió para labores de extracción de plomo, que proliferaron cuando se creó la fundición de Capuchinos de Pasajes. En Zonzorroitz la actividad minera ha sido menos intensa y se ha asociado a la explotación de hierro y a la existencia de una actividad de reducción. Mertxe Urteaga destaca la importancia que tienen las minas «en todo su conjunto».



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