ARRASATE. DV. Mondragón se ha convertido en paradigma de economía social e igualitarismo a lo largo y ancho del mundo. La fama de la villa que hace 50 años vió nacer a la experiencia cooperativa que lleva su nombre se ha extendido por los cinco continentes dando lugar a curiosas iniciativas como el restaurante-librería Mondragón de Winnipeg (Canadá), inspirado en este modelo económico alternativo y democrático.
Se trata de un establecimiento que confiesa haber adoptado su nombre en reconocimiento a la «extensa red de cooperativas de trabajadores» que tanta celebridad y prestigio han reportado a Mondragón. Y en correspondencia con los principios de justicia y solidaridad que este nombre simboliza, el restaurante-librería Mondragón se define como un establecimiento organizado como colectivo de trabajadores, «donde no hay jefes, y todos, al margen de su inexperiencia o veteranía, ganan el mismo sueldo».
Socialista-libertarios
Los fundadores del restaurante-librería Mondragón de Winnipeg consideran a su establecimiento un «lugar de trabajo participativo», de acuerdo con los principios del modelo de «economía participativa» desarrollado por Robin Hahnel y Michael Albert, y cuya estructura consideran «acorde con los principios anarquistas y socialista-libertarios».
La concienciación política de que hacen gala los fundadores del establecimiento se plasma tanto en los fondos bibliográficos de la librería como en las características coquinarias del restaurante.
La tienda está especializada en libros y publicaciones periódicas que abordan temas como el anarquismo, la ecología, los asuntos indígenas y su resistencia, marxismo, feminismo, liberación humana y animal, homosexualidad, sexualidad, salud, vegetarianismo, economía, trabajo, medios de comunicación, análisis, activismo, educación y cambio social.
Además de libros, que se pueden adquirir on-line en la página Mondragon.ca, en la tienda se puede hallar abundante material relativo a estos y otros temas en vídeo, CD así como literatura de ficción internacional, literatura infantil, pósters políticos, camisetas y otros artículos de regalo.
Pero este establecimiento no se limita a la venta de productos más o menos políticos. Sus trabajadores también desarrollan un activismo político y social «proporcionando un foro en el que intervenir a oradores progresistas». En general, su propósito se dirige a ampliar el campo para el activismo y la oposición, bien mediante la promoción de diversas ideas y estilos de vida o bien patrocinando y acogiendo la celebración de eventos políticos que consideran importantes.
Comida vegana
La concienciación política tiene también su reflejo en la carta de su restaurante. Su menú incluye una variada selección de comida vegetariana vegana, que abarca desde sopas y sandwiches caseros hasta «samosas» del extremo este de la India, «pupusa» salvadoreña o «roti» caribeño.
La comida vegana consiste en una estricta dieta vegetariana, que excluye todo producto de origen animal como lácteos, huevos o miel.
Además, en función de la disponibilidad de productos orgánicos, el grueso de los menúes que ofrece el restaurante están elaborados o contienen productos con esas características ecológicas. En algunos casos, como en el de su popular ensalada «Dragon bowl», y toda la leche, cafés, soja o arroz, son orgánicos al cien por cien.
Comercio justo
La política alimentaria que observa este establecimiento se ajusta también a los principios del comercio justo, de ahí que se permitan afirmar que el café sabe mejor cuando su cultivo no está vinculado «a la explotación laboral o a los escuadrones de la muerte que campan por América Latina y otros países productores». Así pues, Mondragón cuida tanto las características de los alimentos que compra como las de los proveedoras de los mismos. Principios como el respeto a los derechos de los animales y humanos, al medio ambiente, a los países en vías de desarrollo, la salud son algunas de las razones que les impulsan.