MADRID. «Nacisteis juntos, y juntos permaneceréis para siempre». Con esta cita del poeta libanés Khalil Gibran el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón , dio su particular bendición a la primera boda entre homosexuales que oficia.
El acto, celebrado ayer en la Real Casa de la Panadería del Ayuntamiento de Madrid, estuvo rodeado por la polémica desde que se anunciara que iba a ser el alcalde popular el que casaría a Javier Gómez, militante del PP y activista de la causa gay, y a su pareja, Manuel Ródenas, asesor de la Comunidad de Madrid. Pero nada empañó la felicidad de los novios, que se mostraron radiantes y felices, y «orgullosos de que Gallardón nos case, porque es un amigo de toda la vida», según afirmaron los contrayentes.
En la boda, que comenzó con un poco de retraso sobre lo previsto y a los sones del gospel hubo, sobre todo, un ambiente festivo. Entre los invitados estuvieron el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, las concejalas Alicia Moreno y Pilar Martínez, responsables del área de Artes y Urbanismo respectivamente, y la ex ministra Celia Villalobos. También asistieron Carla Antonelli, coordinadora del área transexual del Grupo Federal GLTB-PSOE, Beatriz Gimeno, secretaria general de la Federación Estatal de Lesbianas y Gays y Esteban Ibarra, presidente de la asociación Movimiento contra la Intolerancia.
Pero hubo ausencias notables, como la de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, expresamente invitada a la ceremonia y la del también popular Rodrigo Rato, gerente del Fondo Monetario Internacional, que no pudo asistir por «motivos de agenda», pero que quiso felicitar a los novios con «una emotiva carta», según desveló la pareja.
El anuncio de que el alcalde de Madrid y dirigente popular Alberto Ruiz Gallardón iba a oficiar la boda suscitó críticas en su partido, porque esta formación política votó en el Parlamento en contra del proyecto de ley que permite a dos personas del mismo sexo contraer matrimonio y ha recurrido la norma ante el Tribunal Constitucional. Y el Arzobispo de Madrid-Alcalá había recordado al edil los deberes de los políticos católicos con la Iglesia. Gallardón justificó su actuación diciendo que se estaba limitando a aplicar la ley.
«Militantes de la libertad»
Al inicio de la ceremonia, el alcalde madrileño recordó el artículo 14 de la Constitución, que preconiza la igualdad de los españoles ante la ley, sin que haya discriminación alguna por raza, sexo o religión.
A continuación, con las manos temblonas por la emoción, los novios intercambiaron los anillos y tras formular los votos, más sobrios y cortos que en una boda por la Iglesia, dieron el Sí, consiento. Un tímido beso selló la unión de los dos jóvenes, que no dejaron de sonreír.
Alberto Ruiz Gallardón concluyó con la lectura de un poema sobre el matrimonio. Luego tomó la palabra Ruth Toledano, poetisa y amiga de los recién casados. La también periodista comenzó su alocución pidiendo perdón a los novios por no haber comprendido en sus inicios la relación de Manuel Ródenas y Javier Gómez, a los que calificó como «militantes que luchan por el amor y por la libertad». Finalizó con un emotivo poema de Luis Cernuda, poeta que sufrió por su condición de homosexual. Gallardón felicitó a los jóvenes y se fundió en un caluroso abrazo con su compañero de partido, Javier Gómez.
Mientras, una multitud de periodistas se agolpaba a las puertas del Consistorio para conseguir la perseguida foto del beso. Por fin, los esposos salieron al balcón durante unos segundos. Ya en la calle, tras verse envueltos en una nube de confeti multicolor, expresaron su felicidad y declararon que «la jerarquía de la iglesia debe acercarse más a la sociedad» y sobre todo a la gente discriminada. «Tal y como hizo Jesucristo», añadieron. COLPISA