Miércoles, 26 de julio de 2006
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auditorio kursaal | keith jarret
Pletórico y entregado
Pletórico y entregado
Keith Jarrett, durante su concierto de ayer en el Auditorio Kursaal. [LOLO VASCO / JAZZALDIA]
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Intérpretes: Keith Jarrett (piano), Gary Peacock (contrabajo), Jack de Johnette (batería). Fecha: 25-julio-2006. Lugar: Auditorio del Kursaal. Asistencia: Lleno, 1.800 personas.

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Si el año pasado el concierto de Keith Jarrett fue excepcional, para calibrar el de este año habría que inventar algún extraño aparato para medir excepcionalidades. Es igual, a esos niveles ya no hay competencias posibles. Pero lo que está claro es que ayer Keith Jarrett estaba pletórico, entregado y feliz como no lo hemos visto nunca. Ya se había dicho que fue él quien se empeñó en que este año el Jazzaldia lo programara de nuevo, y ayer demostró que venía a darlo todo. Si se puede medir su entusiasmo por la intensidad de sus habituales gestos, retorcimientos sobre la banquetas, canturreos y hasta bailoteos, estaba a tope.

Pero lo importante es cómo todo eso se trasladó a su música. El esquema fue el habitual en dos partes, aunque el descanso no fue anunciado y el público aplaudía y reclamaba a los músicos como si hubiera terminado un breve concierto, cuando en realidad llegaba el descanso. Se deshizo el equívoco, consecuencia quizás de esa cierta tensión que Jarrett provoca en la audiencia con exigencias, que luego revierten en una devoción religiosa.

Quizás ya era una premoción de ese Jarrett feliz el hecho de que empezara con el tema de Blancanieves, Someday My Prince Will Come. Tras una larga introducción se adivinó la melodía de un Round About Midnight de hermosísima gravedad. Tras un blues vitalista y enérgico, Jarrett y los suyos entraron en una improvisación hacia un ritmo caribeño manejado con una mano izquierda emparable, y apasionantes diabluras en la derecha. Tras un regreso frenético, la balada I'm Gonna Laugh You Right Out of My Life, absolutamente conmovedora, marcó el punto álgido de la segunda parte. En Four Brothers Gary Peacock hizo un bellísimo solo, pero aún se supero con el que entregó en el bis. El público no se lo creía cuando logró arrancar un segundo bis para coronar otro concierto memorable. Hasta el año que viene, Mr. Jarrett.



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