- La semana pasada, el personaje de Aimé, su personaje, recibió un duro golpe: su mujer y su hija fallecieron delante de sus narices. ¿Qué les ha hecho usted a los guionistas de la serie?
- Estoy agradecidísimo a los guionistas por el interés que han demostrado por mi personaje. Es una gozada experimentar con los sentimientos y el dolor que está pasando Aimé y dota al personaje de un futuro tan incierto y con tantas posibilidades que no lo puedo ver más que con satisfacción. Las tragedias de los últimos días es lo mejor que podía haberme pasado. Abren un nuevo horizonte y colocan a Aimé en un nuevo punto de partida.
- Sus fans no opinan lo mismo. Se ha levantado una ola de críticas a la serie por tanta contrariedad. El espectador también tiene corazón.
- El hecho de que el público se implique tanto en la serie es buena señal, te dice que estás haciendo bien tu trabajo y que es creíble. Pero no saquemos las cosas de lugar, todavía confío en la salud mental del espectador.
- Seguro que esta noche volverán a dejarnos en ascuas. ¿Qué pasará en la próxima temporada?
- No tengo ni idea, como actor soy bastante dócil y me gusta trabajar en equipo, pero no tengo acceso a las tramas a largo plazo: todavía no hemos empezado a grabar.
- No sea tacaño. Alguna corazonada tendrá.
- Es que las posibilidades son infinitas. Sólo puedo adelantar que quiero huir del victimismo ya que dramatúrgicamente no tiene tanta fuerza.
- El trabajar en una serie con tanta notoriedad, ¿le ha hecho pasar página respecto a sus comienzos como actor de culebrón?
-- Hace un lustro que dejé El color de la ciudad (mítico serial de TV3) y todavía me lo recuerdan las señoras por la calle. Eso me gratifica enormemente, significa que has calado en el público. Soy un tio muy normal: comencé en esta profesión desde abajo y puedo decir que he sacado todo el partido posible a cada etapa.
- Ahora recoge los frutos, hasta ha montado su propia productora.
- Jaime Pujol, Llum Barrera y yo hemos creado Teatro con Vistas, una factoría de ideas que nos llena de ilusión.
- Un actor de teatro y cine como usted, ¿cómo lleva la popularidad que da la pequeña pantalla?
- Generalmente bien, el 90% de la gente es educada, aunque reacciono mejor cuando voy solo que estando en familia. Me han llegado a pedir que dejase a mi bebé en el suelo para firmar un autógrafo y eso me parece intolerable.