Jueves, 13 de julio de 2006
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Rajoy se sumó a las muestras de cariño y recuerdo de Blanco y declaró que su secuestro y posterior asesinato fue «el acto de barbarie más explícito cometido por la banda terrorista». Recordó que los españoles vivieron aquel mes de julio de 1997 «horas de dolor e indignación» y fue entonces cuando surgió el denominado «espíritu de Ermua» que se tradujo en la «unidad de todos para acorralar a ETA y a sus cómplices». «Hoy, nueve años después del trágico asesinado», dijo Rajoy, «nuevas sombras se ciernen sobre la libertad del conjunto de la sociedad española». COLPISA
Aznar asegura que no tolerará que se desprecie la memoria del edil asesinado
El ex presidente le rindió un homenaje en el marco de los cursos de verano de la FAES
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MADRID. El presidente de honor del PP, José María Aznar, aprovechó el marco de la universidad de verano de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside para rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco. En una breve intervención, el ex presidente del Gobierno hizo una advertencia al Ejecutivo, en memoria del edil. «Como ciudadanos, como amigos y como compañeros de Miguel Ángel, ni toleraremos que se desprecie su memoria ni prestaremos nuestro consentimiento para que todo lo que significó su sacrificio quede clausurado por las exigencias de una banda terrorista», dijo ante la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y una reducida audiencia integrada por estudiantes y participantes en el curso de verano.

Aznar y Aguirre contemplaron la emisión de un documento audiovisual que relató el secuestro y posterior asesinato del PP en Ermua. Con imágenes documentales en blanco y negro, y un sonido de fondo constituido por latidos de corazón, se sucedieron imágenes de Miguel Ángel Blanco en vida, la consternación de Ermua tras su secuestro y la desolación y el rechazo que provocó su muerte a manos de ETA, no sólo en el País Vasco sino también en el resto de España. «La hidra terrorista tiene tantos disfraces como cabezas», afirmaba el narrador que describía después cómo la sociedad española se echó a la calle cuando «las alimañas cumplieron su amenaza». Con un minuto de silencio, Aznar invitó a los asistentes a rendir homenaje al concejal desaparecido, no sin antes referirse a su secuestro y asesinato para recordar que la reacción social que suscitó significó «decir a los terroristas que íbamos a derrotarles y hacer que los cómplices de los asesinos en las instituciones supieran que empezaba la cuenta atrás para que recibieran de la ley la respuesta que merecía su complicidad con el crimen».

«Acto de barbarie»

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, por su parte, cree que el «espíritu de Ermua» que se instaló en la sociedad española hace nueve años, como reacción al asesinato de Miguel Ángel Blanco, «se ve hoy amenazado por la sombra del proceso de diálogo del Gobierno con los terroristas». El presidente del PP expresó esta opinión y su reconocimiento al sacrificio de las víctimas de ETA en un comunicado que ayer publicó su partido con motivo del noveno aniversario de la muerte del edil.



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