IRUN. DV. El Gobierno local logró, el pasado mes de mayo, sacar adelante en el Pleno su propuesta de concurso para la adjudicación administrativa del servicio de transporte colectivo de la ciudad, actualmente gestionado por Auif. El contrato actual vence el próximo mes de septiembre y desde el Ayuntamiento se pretendía una serie de reformas en la próxima concesión.
Ya entonces, el portavoz de Ezker Batua se mostró en contra de los términos en los que se había redactado el pliego, asegurando que se quedaba corto. Ayer, el portavoz del grupo, Manuel Millán, hizo pública su propuesta sobre cómo cree EB que debe funcionar el servicio de autobuses. «Nuestro objetivo», aseguró, «es que el ciudadano perciba el transporte colectivo urbano como más rápido, más cómodo, más eficaz y más económico». Además, planteaba cambiar el combustible de los autobuses, no de gasoil a biodiesel, sino «a gas natural, un 10% más barato». Los autobuses diseñados para su uso «son más caros, pero están subvencionados por sus ventajas energéticas y a la larga garantizan rentabilidad en todos los sentidos». Además, la propuesta incluye que los vehículos estén totalmente adaptados y cuenten con aire acondicionado.
Para alcanzar los objetivos que se marca, Millán propone aumentar el número de autobuses «de 10 a 13, con su correspondiente aumento de plantilla». Explicaba ayer que en los últimos años «el servicio ha crecido en kilómetros que recorren cada una de las dos líneas, y en paradas; pero el número de vehículos, seis en activo y cuatro en reserva, sigue siendo el mismo». A su parecer, esto ha derivado en que la velocidad comercial no haya mejorado y se incumplan las frecuencias (15 minutos en la línea 1, Zaisa-Hospital, y 20 en la línea 2, Larreaundi-Hospital), «lo que acaba provocando la pérdida de viajeros que sufre el servicio. De 2003 a 2005, el descenso ha sido de un 11,14% en el número de usuarios».
La propuesta de Ezker Batua habla de que la línea 1, que concentra el 84% de los usuarios, cuente con cinco buses activos y dos en reserva «que podrían servir de sustitución en caso, por ejemplo, de que el vehículo titular se atasque en el paseo de Colón. El sustituto le tomaría el relevo en Zubimuxu para que el resto de los usuarios de la línea no se vean perjudicados por ese atasco». La frecuencia deseada es de cinco minutos.
La línea 2 contaría con cuatro vehículos más dos en reserva para buscar que cada 10 minutos pasase un autobús por cada parada.
Empujar a la población
Desde la formación izquierdista, se entiende que todo este esfuerzo debe acompañarse de «estudios sobre las necesidades cada seis meses, campañas continuas de promoción de uso del trasporte urbano, el abono de transporte único para toda Gipuzkoa y encuestas para conocer el grado de satisfacción de los usuarios».
Y no sólo eso. Millán identificaba otras medidas que podrían favorecer el uso del bus urbano, «en la línea de lo que el Ayuntamiento y Mugan realizaron con la campaña Ven a comprar en autobús, pero de manera más ambiciosa».
Una de las propuestas en ese sentido que llegaba desde Ezker Batua era la de reducir las plazas de rotación, de manera que cada vez resulte más práctico ir a realizar las compras en transporte público. «Se están planteando aparcamientos en El Pinar, Artia, Palmera-Montero... que suman unas 800 plazas. Un porcentaje de todas ellas se destinarán a rotación y entendemos que hay que limitar esa cifra todo lo posible para favorecer el uso del autobús».