Miércoles, 12 de julio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ANTON ARBULU, ALCALDE DE ZUMARRAGA
«Los Hermanos han desarrollado una gran labor en Zumarraga»
En el mes de agosto abandonarán el centro que poseen en la localidad y, por ello, este domingo se celebrará una misa y una comida como homenaje
«Los Hermanos han desarrollado una gran labor en Zumarraga»
Anton Arbulu frente al colegio La Salle-Legazpi. [M. GALILEA]
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Se celebró el años pasado el 75 aniversario de la fundación de las Escuelas Legazpi. Por aquel entonces nadie pensaba que llegaría la hora en la que los Hermanos La Salle dejarían Zumarraga, pero así será el próximo mes de agosto. El alcalde de Zumarraga, Anton Arbulu, hace un repaso a la historia de las escuelas y relata los actos que se han organizado para la despedida de los Hermanos.



- ¿Por qué surgieron las Escuelas Legazpi?

- A principios del siglo XX la población de Zumarraga estaba realizando grandes planes de expansión y el Ayuntamiento comprobó, con cierta preocupación, la falta de estímulos educativos suficientes en los campos profesionales. Tenían una aceptable educación pública que garantizaba la más básica enseñanza hasta los catorce años, pero a partir de ahí el problema era importante porque o bien la mayor parte de su juventud no se podía educar por falta de medios económicos en las familias o bien los que podían hacerlo se iban de la población y posteriormente hacían su vida profesional fuera de ella. Se trataba de intentar garantizar una educación que sirviera, en la práctica, de estímulo a la creación y mantenimiento de una mano de obra que alimentase a las industrias locales que pudiesen venir a instalarse en esta expansiva población.

- ¿De dónde partió la iniciativa?

- En aquella época era alcalde de nuestra población Miguel Ugalde, pequeño empresario, pero sobre todo un apasionado de ese tema. En sus viajes por Europa pudo conocer en Bélgica las experiencias que habían llevado a cabo los herederos de la doctrina de San Juan Bautista de La Salle y quiso traer su ejemplo a Zumarraga. Se puso en contacto con el superior general de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, Imier de Jesús, y puso a su alcance todas las instalaciones y facilidades económicas para traer a esta villa uno de sus colegios. Tras largas negociaciones, el 1 de noviembre de 1914 se inauguró el colegio San José, hoy en la calle Legazpi nº 2. El Ayuntamiento se hacía cargo del alquiler del edificio, del suministro de materiales, del pago a los profesores...

- ¿Qué servicios ofrecían?

- Los Hermanos ofrecían algo muy importante para el municipio: observaban, hablaban con los empresarios, y se hacían cargo de lo que éstos necesitaban. A partir de aquí, aprendían ellos mismos lo requerido y lo impartían satisfactoriamente. Era, además de la educación general y religiosa de la época, una educación a la carta, en la que se contemplaba la cestería, la carpintería...

- ¿Lograron las expectativas esperadas?

- A los diez años de estancia en la villa ya se habían desbordado las expectativas del Ayuntamiento y, sobre todo, de los Hermanos. El Colegio San José se quedó pequeño y se creó la Asociación de Antiguos Alumnos. Todo iba a favor de la relación entre el Ayuntamiento y los Hermanos, por lo que, dispuestos a ayudar en lo posible a su estancia, y también a la construcción de un mayor colegio, la máxima institución municipal, los principales industriales, comerciantes, eclesiásticos, junto con los Hermanos, decidieron crear una Junta de Patronato de la Asociación de las Escuelas Legazpi, la cual pactó con el Instituto de los Hermanos un acuerdo por el que se comprometía a dar todas las facilidades para la construcción del deseado nuevo centro escolar.

- ¿Fue entonces cuando se creó el actual colegio La Salle-Legazpi?

- Sí, ese proyecto se hizo realidad el 19 de marzo de 1930 y supuso una mayor libertad en el aspecto educativo para los Hermanos, porque su mayor amplitud lo hacía posible. Pasó la República y el franquismo y, poco a poco, el colegio seguía creciendo, pero, sin duda alguna, lo que le ayudó de forma fundamental fue, por una parte, la ayuda de las más importantes empresas de la zona, como Esteban Orbegozo y Patricio Echeverria, y, por otra, la declaración ministerial del centro como de interés social, que posibilitó un importante cambio en la normativa urbanística municipal, haciendo posible el engrandecimiento del colegio en las dos direcciones posibles: hacia la estación del ferrocarril, con las nuevas aulas dedicadas a la formación profesional, y hacia la dirección contraria, con la construcción de aulas e instalaciones deportivas.- ¿Puede decirse que los 70 fueron su gran época?

- A mediados de los 70, el colegio era ya un centro importantísimo en la comarca, y durante las décadas siguientes siguió adaptándose a las necesidades educativas. De todas formas le esperaba un importante sacrificio a la comunidad de los Hermanos, ya que la adaptación a las necesidades comarcales, a la necesaria reorganización educativa, hizo que a mediados de la década de los noventa se dejara en manos de la recién nacida Urola Garaiko Lanbide Eskola la formación profesional y, a su vez, recibió a los alumnos que las escuelas de San José y Labeaga atrajo, formando uno de los tres grandes ejes educativos de Zumarraga y Urretxu, junto con la escuela pública y la Ikastola.



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