VALENCIA. El consejero de Infraestructuras y Transporte, José Ramón García Antón, defendió ayer la seguridad de la línea 1 de metro, donde la semana pasada se produjo un accidente que causó la muerte de 42 personas, en un pleno en el que los grupos de la oposición pidieron su dimisión y la creación de una comisión de investigación.
García Anton intervino en las Cortes de Valencia en una sesión monográfica que se convocó para debatir sobre las causas del siniestro, al igual que el consejero de Justicia, Interior y Administraciones Públicas, Miguel Peralta, en sendas comparecencias que siguieron desde sus escaños el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y todos los miembros de su ejecutivo.
Al pleno también acudieron como invitados algunas de las personas que viajaban en el metro accidentado, los alcaldes de Torrent, Paiporta, Picanya, Alfafar y Real de Montroi -localidades de donde eran algunos de los fallecidos-, así como representantes del comite de empresa de Ferrocarriles de la Generalitat, que también se concentraron en la entrada del edificio en protesta por las condiciones de seguridad del metro valenciano.
El titular de Transportes insistió en que el «único motivo» que explica el accidente fue el «exceso de velocidad» y calificó de adecuada la seguridad de la línea. García Antón rechazó que tenga intención de dimitir porque no ha existido, dijo, «negligencia de ningún tipo», ya que el factor humano «no va a dejar de estar presente nunca, ni aún con el más perfeccionado y más automatizado sistema de circulación».
Los grupos de la oposición (PSPV-PSOE y Esquerra Unida) criticaron por su parte la falta de inversiones en la red del suburbano y pidieron al consejero que se «aplique cierta autocrítica». Denunciaron asimismo que el gobierno valenciano ha estado «al margen de la seguridad de un transporte público básico». EFE