El centro de investigación, desarrollo e innovación Joxe Mari Korta constituye, junto con la Biblioteca Central, la última gran infraestructura pendiente en el campus guipuzcoano de la UPV.
La vicerrectora Cristina Uriarte, que se ha volcado en la gestión de este equipamiento, asegura que su entrada en funcionamiento debe proporcionar «una mayor sinergia tanto entre los grupos de investigación como con los distintos agentes de la comunidad universitaria, además de que mejora la calidad de los espacios e instalaciones en los que trabajan los grupos de investigación».
Sin embargo, lo que mayor trascendencia puede tener es que el centro nace con la ambición de convertirse en el «punto de referencia para las empresas guipuzcoanas en materia de investigación aplicada y transferencia de tecnología, tanto para empresas con tradición en este ámbito como, especialmente, para las pymes».
La conexión entre la investigación universitaria y su transferencia tecnológica al tejido productivo es una cuestión capital: «El objetivo es promocionar la creación y el incremento y fortalecimiento de las relaciones con empresas, así como la creación de nuevas empresas (spin-off) promovidas por los grupos de investigación o las empresas. Buscamos crear una imagen de marca que aglutine las distintas actividades que ya se hacen en materia de transferencia de tecnología y posicione a la UPV en Gipuzkoa en ese ámbito», señala Uriarte.
La creación de este espacio común para la universidad y las empresas deberá plasmarse, según pronostica la vicerrectora, en dos resultados tangibles: por un lado, «elevar la base tecnológica de las empresas guipuzcoanas» que se convenien con la UPV; y segundo, enfocar la actividad investigadora de la Universidad del País Vasco hacia las «aplicaciones empresariales y de interés estratégico para las instituciones públicas».