PAMPLONA. Iban a ser sus Sanfermines más tranquilos. Habían decidido alquilar un autobús para desplazarse desde la localidad madrileña de El Álamo, de unos 5.000 habitantes, hasta Pamplona. Así se despreocuparían de tener que coger el coche y sus familiares estarían más tranquilos. Pero este viaje se truncó el domingo, cuando ya regresaban a casa, a la altura de Olite. Eran las cinco de la tarde y un coche conducido por un joven vizcaíno que más tarde arrojó una tasa de alcohol cuatro veces superior a la permitida realizó maniobras extrañas y temerarias que provocaron el vuelco del autocar.
Los 22 ocupantes sufrieron heridas. Algunos, leves contusiones; otros, lesiones mucho más graves. Cuatro de ellos se encuentran hospitalizadas en distintas Unidades de Cuidados Intensivos con pronóstico grave y dos jóvenes han sufrido la amputación de extremidades.
Los heridos fueron trasladados a Pamplona para ser atendidos en distintos centros hospitalarios y una gran parte de ellos recibió el alta médica la noche del domingo. Un psicólogo les acompañó en esos momentos tan duros.
Sin embargo, según el último parte facilitado ayer por el Gobierno de Navarra, cuatro de los jóvenes se encuentran graves y otros cuatro permanecen ingresados en habitaciones de planta.
En el Hospital de Navarra, dos jóvenes se encuentran en la UCI y su estado es grave. Una de ellas ha sufrido la amputación de la extremidad inferior derecha, y la otra tiene, según el parte, brazo «catastrófico».
En el Hospital Virgen del Camino, una persona permanece en la UCI también en estado grave, con brazo catastrófico. Otras dos se encuentran en planta: uno está grave y otro leve.
En la Clínica Universitaria de Navarra, una persona se encuentra grave en la UCI y le han tenido que amputar el brazo. En este centro continúan otras dos personas, con pronóstico leve.
Los familiares de los heridos viajaron a la capital navarra después de que les avisaran del siniestro. Uno de ellos comentó a los periodistas que aguardaban a la puerta de un centro sanitario que los jóvenes llevaban varios años trasladándose a Pamplona - donde solían pernoctar en el Colegio Mayor Larraona- para disfrutar de los Sanfermines y que este año habían decidido sustituir sus vehículos particulares por el autobús. «Lo contrataron entre todos, pagaron porque creíamos que iba a ser más seguro. Estábamos más tranquilos y al final mira lo que ha pasado», comentó el padre de uno de los heridos que continúa ingresado. El alcalde de El Álamo también se trasladó a Pamplona y comentó que este accidente ha supuesto un mazazo para la localidad madrileña, donde el grupo de jóvenes era muy conocido.
El presidente del Ejecutivo foral, Miguel Sanz, visitó ayer a los heridos acompañado por la consejera de Salud, María Kutz, y la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina.