Los poco más de tres minutos que los toros del Marqués de Domecq permanecieron en Pamplona dejaron ejemplos de todo lo que caracteriza al encierro: emoción, peligro, inconsciencia... Siete heridos trasladados a hospitales, dos de ellos por asta de toro, fue el balance de una carrera que duró 2,28 minutos para cinco astados y 3,28 para el resto.
Con todo, el peor balance fue el de la posterior suelta de vaquillas en la plaza de toros. Uno de los participantes, un ciudadano americano de 31 años, natural de Nueva York, sufrió una paraplejia alta y fue intervenido quirúrjicamente como consecuencia del golpe recibido en el coso taurino. Quedó ingresado en la UCI en estado gravísimo.
Los toros del Marqués de Domecq regresaron a Pamplona con una carrera bastante rápida. «En la línea de lo que ha sido siempre la ganadería, salvo una ocasión en la que se rezagaron», diría después Fernando Domeqc, el portavoz de esta casa que suma 28 presencias en Pamplona. El peligro llegó con algunos embistes de los toros cuando encaraban la mitad de la cuesta Santo Domingo. Y con Egipcio, un animal de 500 kilos que cayó cuando acababa de recorrer la calle Estafeta.El animal permaneció tendido sobre el adoquinado unos treinta segundos hasta que, con ayuda de un mozo que le tiraba del rabo y guiado por los pastores, pudo incorporarse y continuar los metros que le faltaban hasta llegar a la plaza llevado por el mismo corredor pamplonés.
Las medidas aplicadas para restringir la entrada desanimaron a algunos corredores. Otros pusieron a prueba su paciencia para poder acceder al recorrido, donde finalmente se vieron bonitas carreras por la Estafeta. La inconsciencia la pusieron corredores que no alcanzaron la velocidad necesaria en la plaza Consistorial o los que acabaron entre tres toros en la curva de Estafeta, donde derrapan los toros tras salir de Mercaderes.