WASHINGTON. DV. El Pentágono confirmó ayer que tenía preparados sus interceptores de misiles por si se veía obligado a neutralizar los cohetes lanzados por Corea del Norte. Ésta ha sido la primera vez que las Fuerzas Armadas estadounidenses anuncian que sus baterías antimisiles estaban preparadas para repeler una posible amenaza para la seguridad nacional provocada por el régimen estalinista de Pyongyang.
El sistema de interceptación de lanzamiento de misiles incluye satélites de pre-aviso, así como estaciones de radar en tierra y mar. «Cada uno de los lanzamientos fue detectado y seguido. Los interceptores estuvieron operativos durante las salidas de los misiles», informó el portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman.
El Comando del Norte de EE UU opera los interceptores, nueve de los cuales están en Fort Greely (Alaska) y dos en la base aérea de Vandenberg (California). Según fuentes oficiales, los altos comandantes fueron capaces de determinar enseguida que los lanzamientos de Pyongyang no representaban ninguna amenaza para Estados Unidos y sus territorios.
Entre tanto, en sus primeros y ponderados comentarios sobre la crisis de los misiles planteada por Corea del Norte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recalcó ayer que con estas acciones, el régimen de Kim Jong Il sólo está consiguiendo «aislarse a sí mismo todavía más» para desgracia de su pueblo. Aunque la Casa Blanca ha encontrado consuelo en el comprobado fallo del misil Taepodong-2 –que habría sido capaz de mantener su trayectoria de largo alcance durante tan solo 42 segundos–, Bush insistió en que continúa siendo una prioridad lograr que Pyongyang abandone su programa de armas nucleares.
Con un tono visiblemente comedido, el ocupante del Despacho Oval planteó de forma conciliadora que «el Gobierno de Corea del Norte puede unirse a la comunidad de naciones, actuando en concierto con aquellos de nosotros que creemos que no debe proyectar armas nucleares y que existe un camino positivo para el pueblo norcoreano y sus responsables políticos».
A juicio de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, la condena internacional generada por estos hechos demuestra que no se trata de una cuestión que concierne exclusivamente a EE UU. El Departamento de Estado enviará inmediatamente una delegación a China, país clave para presionar a Corea del Norte al suministrarle casi todo el petróleo y casi la mitad de los alimentos que consume.