IRUN. DV. El Centro Cultural Amaia acogió ayer por la tarde la presentación del libro de poemas Reflejos de la emigración, de la autora uruguaya-italiana Carlotita Pisacco. La obra recoge en forma de versos las vivencias de la escritora, nieta de emigrantes europeos que se establecieron en Uruguay, y madre de emigrantes que, desde Uruguay, han llegado a España.
Pisacco ofrece al lector una serie de poemas que recogen sus vivencias cotidianas, pasando por distintos estados de ánimo y momentos de su vida, con una marcada influencia del fenómeno de la emigración muy presente en toda la obra. «La idea es procesar el sentimiento», afirma, «abrir un espacio de escucha desde la simplicidad diaria de lo cotidiano, sin entrar en lo académico».
De lectores a escritores
Pero el proyecto de Carlotita Pisacco va más allá de ofrecer sus poemas al público. Según sus propias palabras, lo que la autora pretende es «un proyecto de libro interactivo, ofreciendo espacios para que el lector pueda escribir, desde sí mismo, sus propias vivencias».
El ofrecimiento de dichos espacios se cumple de forma literal: los lectores pueden encontrar en el libro, al final de algunos de los poemas, líneas en blanco expresamente pensadas para que puedan escribir sus opiniones o impresiones sobre lo que acaban de leer.
«De este modo, el libro es un encuentro entre escritor y lectores», afirma Pisacco, que ofrece la posibilidad de que todo aquel que lo desee le escriba a su correo electrónico sus impresiones y opiniones respecto a los poemas. «Con la participación de los lectores», comenta, «más adelante se podría hacer una segunda edición del libro que incluya sus aportaciones».
Pisacco está convencida de que «cuando les generas el espacio, la gente participa», una idea que ha reafirmado con su experiencia como psicóloga social en Uruguay, labor que le ha reportado muchas satisfacciones. «Hay que trabajar con la gente», afirma, «no para la gente. Lo más importante es la colaboración».
Ciudadana del mundo
La influencia de la emigración en la vida de Pisacco se traduce en el deseo de «colaborar los unos con los otros, aportando distintas emociones y puntos de vista. En realidad, todos somos ciudadanos del mundo», afirma.