El nuevo enfrentamiento palestino-israelí, que empezó con el secuestro de un soldado de Israel, se ha agravado en las últimas 24 horas con la avanzada israelí y los enfrentamientos con las milicias que han causado la muerte de al menos 20 palestinos y de un soldado israelí.
El Ejército de Israel entró la pasada noche, por primera vez desde que empezó la llamada "Operación lluvia de verano", en zonas habitadas del norte de la Franja de Gaza, y entre las víctimas de hoy hay numerosos civiles. "Habíamos llevado a las mujeres y a los niños a una habitación trasera y nosotros estábamos limpiando unos cristales rotos por las detonaciones cuando de pronto entraron miles de proyectiles y mi sobrino cayó", contaba, a la entrada del tanatorio del hospital de Shejzaid, Abdil Hadi, el tío de una de las víctimas que aún llevaba la camisa manchada con sangre y tierra.
Otra víctima, un niño de 13 años está "clínicamente muerto después de que una bala le atravesara el cerebro. Llegó al hospital esta mañana con otro niño que fue dado de alta; ambos estaban cerca de los descampados donde se enfrentan el Ejército israelí y las milicias", explicó el director del hospital de Al Awda, Fawli Hassnein. Otro de los muertos de esta noche, "por el sitio donde lo fue a buscar la ambulancia y por cómo murió por una bomba de artillería, era un miliciano", añadió el médico.
Las milicias palestinas también han llevado a cabo a su manera una avanzada en el territorio de Israel ya que por primera vez durante la ofensiva han empezado a lanzar misiles Kasam contra una ciudad israelí importante, Ashkelon.
Disparidad de opiniones
El último avance de los tanques israelíes en el Norte de Gaza ha sido en parte para echar a los milicianos de la zona de antiguos asentamientos judíos (abandonados en agosto pasado tras la llamada "desconexión") y desde donde se lanzan los Kasam. Pero también es parte de una política de presión progresiva que el primer ministro Ehud Olmert anunció tras rechazar el canje que ofrecían los secuestradores del soldado, que proponían su liberación a cambio de más de mil presos palestinos.
"Inicialmente la culpa es nuestra por lanzar los Kasam, ahora los israelíes nos van a volver a ocupar", declaró en las calles de Beit Lahia, muy cerca de la frontera, una mujer joven que no quiso dar su nombre. Nadie en el corrillo de vecinos le daba la razón. El origen del conflicto, coincidieron, fue el bombardeo de la playa de Gaza, las imágenes de la niña palestina cuya familia murió de golpe, y aunque el Ejército israelí afirma no ser responsable de aquella incursión nadie aquí le cree.
"Lo del soldado, además, es un pretexto para una nueva agresión, en mi huerto han entrado esta mañana cuatro tanques israelíes", comentaba Maatasen Al-Majar, de 22 años. El joven, sin embargo, había podido salir de su casa con un amigo, Rahed A., quien se lamentaba: "yo pensaba que como la operación se llama lluvia de verano iba a ser sólo aérea".
Los hospitales se preparan ante la escalada de violencia
En los hospitales del norte de Gaza se están preparado para enfrentamientos a gran escala. En esta zona hay varios hospitales que son pequeñas unidades equipadas y especializadas en intervenciones quirúrgicas por heridas de bala. El pos-operatorio se suele llevar a cabo en otros centros menos cercanos a la frontera. "Aquí, en el momento de la última Intifada, llegamos a atender hasta 50 heridos al día, y nos llegaban 15 muertos", explica el director general del hospital de Shejzaid, Majmed Asali.
La mayoría de los muertos de las últimas 24 horas se han producido en el norte, pero también han muerto dos en el sur de Gaza por disparos hechos desde un helicóptero. En la zona del sur cercana al antiguo aeropuerto de Gaza, ocupada ahora por tropas y tanques israelíes, organizaciones humanitarias en colaboración con la Cruz Roja y las autoridades locales han organizado distribución de alimentos para vecinos aislados en una zona donde hay mucho tiroteo, ya que no se atreven a salir de casa.