George W. Bush celebró ayer las patrióticas festividades del 4 de julio, el 230 cumpleaños del país, con un discurso y almuerzo en las instalaciones militares de Fort Bragg, sede en Carolina del Norte de la 82 División Aerotransportada. El presidente agradeció los sacrificios de los soldados, además de insistir en la derrota de la persistente violencia en Irak y la creciente insurgencia en Afganistán ,y no dejar que la muerte hasta la fecha de 2.527 norteamericanos haya sido en vano.
Los cocineros le agasajaron con una tarta con la bandera de las barras estrellas por cumplir sesenta años. En contraste, unos 150 pacifistas encabezados por la madre-coraje Cindy Sheehan empezaron una campaña de huelgas de hambre para exigir la inmediata retirada de las tropas.
La situación en el país pérsico se empeña es desmentir a Bush. La violencia aumenta cada día. Veintiocho cadáveres de personas con impactos de bala y señales de torturas fueron hallados ayer en diferentes barrios de Bagdad.
Según el Ministerio de Sanidad, la cifra de cuerpos sin vida que llega a diario a la principal morgue de la capital ha superado la capacidad de sus 150 cámaras frigoríficas existentes, por lo que hay decenas amontonadas en bolsas plásticas en los pasillos.