FLORIDA. El transbordador Discovery despegó a última hora de la tarde de ayer con éxito desde la base de Cabo Cañaveral (Florida) después de varios retrasos causados por el mal clima y desperfectos mecánicos. Se trata del primer lanzamiento que la Agencia Espacial estadounidense (NASA, en sus siglas en inglés) realiza coincidiendo con el Día de la Independencia del país, así como el segundo vuelo de un transbordador desde la tragedia del Columbia hace tres años y medio.
El Discovery despegó con destino a la Estación Espacial Internacional (ISS) a las 14:38 -hora local- (20.48 hora peninsular española), a pesar de que el pasado domingo se detectó una fisura en la espuma protectora del tanque de combustible externo de la nave.
La decisión de lanzar el transbordador avivó el debate sobre si la NASA está dando prioridad al calendario de la misión por encima de la seguridad. La pieza triangular de unos 7,5 centímetros que pareció desprenderse de una grieta de unos 12 centímetros de longitud, la noche del pasado domingo o la madrugada del lunes, es mucho más pequeña que el trozo que ocasionó el desastre del Columbia, en el que murieron siete astronautas en 2003.
Sin embargo, los administradores de la misión pasaron buena parte del lunes analizando si continuarían con el lanzamiento y, al final, dieron su visto bueno. El comandante Steven Lindsey, un piloto de la fuerza aérea, está al mando de la nave. El propósito es establecer una conexión en dos días con la ISS.
«Buena suerte»
«El Discovery está a punto, el tiempo es bello, EE UU está preparado para que vuele el transbordador. Por lo tanto, buena suerte y que Dios los acompañe», declaró Mike Leinbach a los astronautas poco antes del despegue. «No puedo imaginar un mejor lugar para estar el 4 de Julio», afirmó Lindsey desde su cabina.
La misión de los tripulantes del Discovery consiste en probar técnicas de inspección del transbordador, entregar víveres a la ISS y dejar en ésta al astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Thomas Reiter, quien permanecería en el puesto orbital durante seis meses. Algunos expertos externos se mostraron preocupados por la decisión de realizar el lanzamiento. Paul Fischbeck, profesor de ingeniería y manejo de riesgos en la Universidad Carnegie Mellon, indicó que la NASA informó que nunca había visto que un trozo de la espuma se desprendiera en la plataforma, antes del lanzamiento. AGENCIAS