Miércoles, 5 de julio de 2006
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CICLISMO
Análisis, por Txomin Perurena. Era un aspirante real al podio
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La liebre saltó en el momento más inesperado. Caída y Alejandro Valverde a casa. Una jornada que presumíamos de transición eliminó a un hombre importante. La mala suerte persigue en el Tour a un corredor brillante que todavía nos tiene que sorprender, un ciclista querido por la afición. Tampoco pudo llegar a París el año pasado. Antes o después le veo con posibilidades en el Tour. Incluso me atrevo a decir que era un aspirante real al podio en la presente edición.

Estas caídas a poca velocidad resultan, muchas veces, más peligrosas que aquéllas sufridas a 60-70 km/hora. Cuando caes a tanta velocidad el cuerpo tiende a deslizarse, salvo que te encuentres con un obstáculo. En cambio, si te caes con lentitud el golpe es seco y la posibilidad de fractura aumenta.

Yo nunca me rompí la clavícula, pero sí el fémur. Era una contrarreloj y al paso por Andazarrate cayó una tromba de agua. Llevaba días sin llover y la carretera se convirtió en una pista de hielo. Entré en una curva a 10 km/h, con mucha precaución. Ni así pude mantener el equilibrio. Todos los que venían por detrás también rodaron por el suelo.

Tres etapas, tres escapadas y corredores de Euskaltel-Euskadi en las tres. Unai Etxeberria cazó ayer su segunda fuga. Con el transcurrir de las jornadas quizá nos olvidemos de ello, pero el conjunto naranja está dando una buena imagen. Mayo pinchó en un momento en el que se iba rápido. El equipo funcionó y le reintegró al pelotón. Estuvo cerca de la cabeza en la última subida, aunque cedió después. Haimar Zubeldia entró con los mejores.

José Luis Arrieta fue otro de los destacados del día. Todos esperábamos la arrancada de Voigt, pero quien salió fue el navarro. Aguantó hasta el último puerto.

Menuda exhibición de Kessler y menudo balón de oxígeno para T-Mobile después de la baja de Ullrich. No hay mejor manera de responder a la confianza depositada por la firma en los corredores al asegurar que mantiene el patrocinio. No olvidemos que se trata del equipo ciclista con mayor presupuesto de todo el mundo.

Tanto ayer como el lunes, cuando el pelotón le alcanzó a 150 metros de la llegada, Kessler demostró ser un hombre tenaz, fuerte, luchador, típico alemán. Los aficionados al fútbol saben de lo que hablo. No hay más que ver los mundiales. ¿Por qué creen que les llaman cabezas cuadradas? No es casualidad. Yo conocí a Rudy Altig y era de ese mismo estilo.



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