Miércoles, 5 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Boletines     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EDICIÓN IMPRESA
CICLISMO
Valverde está maldito
Una caída a veinte kilómetros de la meta se saldó con una fractura de clavícula del murciano Se ha visto obligado a abandonar en sus dos participaciones
VALKENBURG. DV. Alejandro Valverde y el Tour de Francia no se quieren. El corredor murciano, uno de los favoritos para ganar la carrera, se vio obligado a abandonar debido a una caída saldada con una fractura abierta de la clavícula. En una etapa que se adjudicó el alemán Matthias Kessler, autor de una demostración espléndica de fuerza, las aspiraciones del ciclismo español para intentar ganar el Tour quedaron cercenadas de cuajo.

Valverde, un corredor que había despertado una gran ilusión, tuvo que abandonar hace un año el Tour en la decimotercera etapa debido a los problemas que padecía en la rodilla izquierda. Había ganado la etapa de Courchevel, por delante del mismísimo Lance Armstrong. Era líder de la clasificación de jóvenes y quinto en la general. Su primera parte de Tour había resultado fantástica. Un año después llegaba pletórico a la cita francesa, a una prueba que había perdido a hombres importantes como Ullrich, Basso, Vinokourov o Mancebo, lo que acrecentaba sus posibilidades de estar en lo más alto del podio. Alejandro Valverde es uno de esos ciclistas que sale a las carreras sólo para ganarlas.

En su equipo le estaban enseñando a moderarse, a centrar sus objetivos. El infortunio se ha cebado con él de una forma injusta, increíble, a 20 kilómetros de una de las ciudades del mundo que mas afición tiene por el ciclismo, Valkenburg.

Unzue, desolado

Su director, Eusebio Unzue, estaba desolado: «Enseguida hemos visto que era la clavícula, y no por el dolor que tenía Alejandro, que parecía grande, sino porque al palparle se le veía que la tenía rota. Le sobresalía un bulto por encima de la camiseta. Casi no me lo creo».

Las palabras de un abatido Unzue por ese enemigo inesperado que son las caídas, contra el que nada se puede hacer, también impregnó a sus compañeros de equipo. El gallego Óscar Pereiro explicaba lo sucedido: «Estábamos delante en el pelotón, sobre el puesto 15, porque sabíamos que había peligro. Chente García Acosta iba delante, yo detrás y luego Valverde. Nos han pasado corredores de un equipo por al lado y nos han hecho un sandwich. Alejandro se ha caído».

En esa misma caída se vieron implicados el alemán Andreas Klöden y el francés Sebastién Joly. No fue una caída multitudinaria. Hay que hablar, y no es recurrir a un tópico, de la mala suerte. Valverde, un corredor llamado a ser uno de los grandes del ciclismo mundial, está maldito en el Tour de Francia. Ni siquiera se circulaba a gran velocidad.

Iban Mayo pinchó

La desgracia es que todos veíamos que este Tour, que comenzó viciado en Estrasburgo, podría haber estado destinado al chico de Las Lumbreras. Deberá esperar otro año. Han pasado dos trenes por su vida deportiva en este país, en Francia, y no ha podido coger ninguno de ellos. No fueron los únicos a los que el azote de las caídas sacudió en esta etapa de clásica, que recorría parte de los parajes de la Lieja-Bastogne-Lieja, con el final de la Amstel Gold Race.

En un día de desgracias para nuestro ciclismo, José Luis Arrieta se encontró de frente con el Cauberg a menos de dos kilómetros de la meta, cuando cabalgaba en solitario después de sobrevivir a una escapada que se inició en el kilómetro 17 de la etapa. Estuvo 198 kilómetros pedaleando en cabeza. Primero lo hizo con otros cuatro hombres, entre ellos Unai Etxebarria, que no descansa en sus ataques, y luego en solitario.

Le quedaban 18 kilómetros, el Cauberg y la jauría humana que le perseguía. Se le acumuló el trabajo. Otro de los que perdió tiempo fue Iban Mayo, que apareció entre los primeros en la subida al puerto final y desapareció más tarde. Había pinchado a 22 kilómetros de la meta. Le esperaron Verdugo, Landaluze y David López, que le reintegraron rápido al pelotón. Luego pagó los esfuerzos. Un día para olvidar.



Vocento
Estado de las playas Servicio de meteorología Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras Monitor de tráfico