Miércoles, 5 de julio de 2006
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| mundial 2006 | semifinal
Figo-Zidane, duelo de galácticos
Francia, que se niega al paso del tiempo, y Portugal, la nueva perla europea, buscan hoy la final
Ronaldinho, Messi y Rooney, algunas de las estrellas destinadas a brillar en Alemania, se apagaron antes de tiempo. Zidane y Figo, dos amigos que fueron pioneros de la galaxia madridista y a los que se jubiló antes de tiempo, compiten en Múnich por un puesto en la final del Mundial. Así se escribe la historia de un deporte rey que no deja de sorprender a técnicos y supuestos expertos. Ni la envejecida Francia, fracasada en el certamen de Corea y Japón y con una media treintañera en su equipo titular, ni Portugal, cuyos éxitos se dieron por finiquitados tras alcanzar la final del Europeo hace un par de años, entraban en ninguna quiniela de favoritos.

Pero han crecido con el desarrollo del torneo, han sabido competir y cuidar al máximo los detalles que al final marcan las diferencias. Tras sendos comienzos titubeantes, nadie puede discutirles la justicia de sus éxitos. La semifinal aparece marcada por dos figuras emblemáticas, ávidas de despedirse en la cúspide. Al menos, al derrotado le quedará el consuelo de luchar por el tercer puesto el sábado en Stuttgart. Pese a su edad -34 años contemplan a 'Zizou' y 33 a Figo- llegan a la cita clave en un momento espléndido, como si se hubieran guardado sus mejores galas para desfilar en la más lujosa pasarela.

En el caso del marsellés, su estratosférica actuación en la victoria (1-0) sobre Brasil ha podido ser la mejor de su carrera con la tricolor. Sólo es comparable con su exhibición en la final de 1998, con dos goles incluidos. «Sigue siendo uno de los mejores del mundo y nadie se le compara en cuanto a manejo de balón», afirma el valencianista Miguel, lateral derecho de Portugal, hablando de Zidane.

Ocho años después, Francia sigue siendo la selección de Thuram, Vieira, Zidane y Henry, con alguna emergente incorporación como Malouda y Ribery. En 'les bleus' no existe el término medio. Campeones del mundo en 1998 y de Europa en 2000, aterrizaron en Alemania como la caída de un gran imperio. Pero todos cuantos menospreciaron a este equipo -España y Brasil incluidos- han sido devorados por las garras del animal herido que revive cuando se le entierra antes de tiempo.

Toque de libertad

En el otro bando, Figo es el líder dentro y fuera, el último representante de la llamada 'generación de oro' del fútbol luso. Ya no están a su lado los Rui Costa o Fernando Couto y hasta el propio astro interista se había resignado a su suerte y había abandonado la selección. Pero arregló sus diferencias con el brasileño Scolari y con algunos compañeros, y participó ya en los seis últimos partidos de la fase de clasificación. No ha rayado al nivel de Zidane, tampoco tiene la velocidad y desborde de antaño, pero está mucho mejor entrenado.

Es el toque de libertad dentro dentro un equipo encorsetado en la férrea disciplina que impone su técnico. Al orden táctico y trabajo sin descanso que simboliza Maniche y a la sabiduría y liderazgo de Figo, se unen Deco, un futbolista total que llega descansado ya que se perdió por sanción el duro choque ante los ingleses, y Cristiano Ronaldo, a quien al parecer ya no quieren ver en el Manchester.



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