El cineasta catalán Joaquím Jordá, recientemente fallecido, uno de los fundadores de la Escuela de Barcelona y maestro del documental español, ganó hoy el Premio Nacional de Cinematografía 2006, dotado con 30.000 euros, por su capacidad para "abrirse a nuevas formas de relato audiovisual". Así lo ha considerado hoy el jurado que otorgó el premio, concedido por el Ministerio de Cultura, que destacó, además, la capacidad de Jordá "como guionista y director, para convertirse en maestro de varias generaciones de cineastas". La candidatura de Joaquím Jordá había sido presentada antes de su fallecimiento el pasado 25 de junio en Barcelona, por lo que no se puede decir que el Premio Nacional de Cinematografía se le haya otorgado a título póstumo.
El jurado del Premio Nacional de Cinematografía 2006 estuvo presidido por el director general del ICAA, Fernando Lara, y actuó como vicepresidenta, la subdirectora de Promoción y Relaciones Internacionales de dicho organismo, Pilar Torres. Además, participaron como miembros del jurado Ivonne Blake, en representación de la Academia de Cine; Tomás Cimadevilla, como miembro de la Federación de Productores (FAPAE); José Luis Cuerda, por parte de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE); José Angel Esteban, en representación de la entidad de gestión Derechos de Autor de Medios Audiovisuales (DAMA). Además de las actrices Silvia Munt y Cayetana Guillén Cuervo; junto a los cineastas Chus Gutiérrez y Manuel Gutiérrez Aragón, éste último en calidad de galardonado el pasado año.
En su última comparecencia pública días antes de fallecer, a los 70 años a causa de cáncer de hígado y páncreas, Joaquím Jordá presentó su biografía y afirmó que su único propósito en el cine había sido "no mirar allí donde no quería". Nacido el 9 de agosto de 1935 en la localidad gironesa de Santa Coloma de Farners, Jordá fue ideólogo de la Escuela de Cine de Barcelona, profesor, traductor y guionista, y rodó catorce películas. Aunque estudió Derecho en Barcelona, más tarde se trasladó a Madrid para ingresar en la Escuela de Cine. Y, en 1952, viajó a París para entrar en el entorno de la Cinematheque, donde se encontró con los nombres míticos de la época como Rohmer, Truffaut, Chabrol o Rivette y adquirió la conciencia política que marcó su obra.
"Ya que no podemos hacer Víctor Hugo, haremos Mallarmé"
En 1961, dirigió su primer corto, "El día de los muertos", junto a Julián Marcos. En esos años, a principios de los sesenta, Jordá trabajó como ayudante de dirección, scrip o coguionista en distintos proyectos, entre ellos, algunos de Pere Portabella. Hasta que, en 1966, codirigió, junto al productor y realizador Jacinto Esteva, el largometraje "Dante no es únicamente severo". Esta película está considerada el ejemplo de los presupuestos teóricos de la Escuela de Barcelona, el movimiento renovador del cine catalán de aquellos años, cuyo objetivo era crear un cine independiente del realizado en Madrid. Fue por entonces cuando Jordá pronunció la hoy célebre frase: "Ya que no podemos hacer Víctor Hugo, haremos Mallarmé", para referirse a su forma de superar los límites marcados por la censura.
A finales de los sesenta y tras las dificultades económicas y de censura, se exilió voluntariamente a Italia, donde permaneció hasta 1973. Allí realizó diversos filmes de carácter militante o alternativo, como "Lenin vivo", de 1970, o "I tupamaros ci parlano". Ya de regreso a España, dirigió una colección de libros de cine, se dedicó de lleno a su actividad como traductor literario y comenzó una fructífera colaboración como guionista de Vicente Aranda, en filmes como "Cambio de sexo", las dos partes de "El Lute", o la serie de televisión "Los jinetes del Alba".
En 1980 volvió a la dirección con el documental "Numax presenta", donde narraba el malogrado intento de autogestión empresarial de unos trabajadores en huelga. A este trabajo le sucedieron otros documentales como "El encargo del cazador", de 1990, "De niños", 1994, o "Monos como Becky", 1999, en los que Jordá abordó temas como la autogestión de una fábrica, la pederastia en el Raval barcelonés o los límites de la psiquiatría. Convertidos en ejemplos de su reivindicación constante.
En su último trabajo "Veinte años no es nada", presentado a la prensa el pasado mes de noviembre, Jordá retomaba a los protagonistas de "Numax presenta" en lo que quiso que fuera, dijo entonces, un relato "de reencuentros" y "una metáfora vivida de la Transición". Con él logró el segundo premio al mejor documental del último Festival de Cine de Valladolid.