Lunes, 3 de julio de 2006
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ANÁLISIS
¿Y si el corte es en el cuello?
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Una vez más, volvió a quedar patente que no es suficiente para un sprinter que su equipo tire abajo la escapada y mantenga un ritmo alto en los últimos kilómetros. Para que el trabajo resulte completo, hay que dejar al hombre rápido en una posición idónea a doscientos metros de la llegada. De lo contrario, para nada sirve todo lo anterior. Los conjuntos de Hushovd y Boonen se encargaron del control del pelotón. Sin embargo, el Quick Step no pudo culminar su labor ya que Boonen se vio obligado a arrancar desde muy lejos. Restaban aún, como mínimo, 500 metros.

Fue un sprint extraño ya que cada uno arrancó por su lado, a su aire, sin ayudas de compañeros. Parecía terreno abonado para la victoria de McEwen, ciclista que se desenvuelve de maravilla en solitario, que se busca la vida y sabe coger la rueda buena como nadie. Le sorprendió Casper.

Una vez finalizada la etapa, me llamó la atención ver tumbado en el suelo a Hushovd. Luego, a base de repeticiones de televisión, pudimos darnos cuenta de lo que había sucedido. Se golpeó el brazo con una de esas manos de propaganda que reparten entre el público. Sufrió un corte importante. Freire, que venía detrás, cruzó la línea de meta con la cara manchada con parte de la sangre que perdió el maillot amarillo. Me vino a la memorial aquel golpe de Jalabert con el gendarme que pretendía sacar una fotografía del sprint. La situación de ayer es más peligrosa de lo que puede pensarse en un principio. Imaginen que el corte, en lugar de ser en el brazo, es en el cuello. No hay tanta diferencia de centímetros entre un lugar y otro. Habría que adoptar medidas para evitar males mayores. Espero que Hushovd pueda continuar.

Hincapie se convirtió en el nuevo líder del Tour gracias a los segundos obtenidos en el último sprint bonificación. Algunos hablan de él como candidato para ganar el Tour. Sin Armstrong, para el que se volcó durante años en la ronda gala, cambia el papel de Hincapie. He conocido corredores que se crecían con la responsabilidad de ser líder de su equipo. He conocido otros que se venían abajo. Está por ver lo que sucede con el nuevo maillot amarillo porque no le hemos visto en este nuevo papel. Cara a la general yo no contaría con él de cara al podio de París, aunque estoy convencido de que va a ser un Tour con sorpresas. No creo que una de ellas se llame Hincapie.



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