Sábado, 1 de julio de 2006
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Cartas
Sobre la ciencia vasca
En el artículo publicado por Luis Alfonso Gámez sobre el estado de la investigación en la Comunidad Autónoma vasca el pasado día 25 de junio habla de un gran problema, aunque para mi gusto lo trata de soslayo, y es que investigar es llorar. Se habla de todos esos investigadores que con 40 años todavía no tienen estabilidad y a mí, como investigador que soy, la perspectiva me asusta. Hay tantas cosas que hacen de la investigación algo tan poco atractivo.

Imagínense un trabajo en el que pese a la ardua dedicación que le dedica a la investigación y cuyos frutos, en este caso artículos en revistas científicas, cuentan como producción de su centro de trabajo, éste le niega sus derechos como trabajador ya que se niega a formalizarle un contrato. Ahora imagínense que después de cuatro años de trabajo no reconocido el investigador se convierte en doctor, y se encuentra con que las posibilidades de aplicar todos los conocimientos y habilidades adquiridas durante esos cuatro años son ínfimas. Imagínense que ese investigador se va a otros lugares en los que se aprecian sus habilidades como investigador y comete la torpeza de querer volver a su tierra creyendo que ahora que ya está consagrado puede tener posibilidades de tener un trabajo estable. Sin embargo, el encorsetado sistema científico vasco, que no difiere prácticamente en nada del sistema científico español, se encarga de hacerle comprobar que ha tomado una pésima decisión. ¿Cómo puede uno querer investigar así?

Cuando los jóvenes, y no tan jóvenes, investigadores les pedimos a nuestros centros de trabajo y al Gobierno Vasco que queremos lo que en otras actividades laborales es considerado algo normal nos dicen que no hay dinero. Y es cuando agradezco a Luis Alfonso Gámez por su artículo ya que ahora les podemos contestar con cifras que no sólo falta dinero, sino que se despilfarra. Es importante tener en cuenta que la investigación es rentable, pero es cara, ya que exige no sólo aparatos costosos y una infraestructura eficiente, sino mentes brillantes que deben ser atraídas con condiciones laborales atractivas y justas.



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