La cuarta edición de Gran Hermano, temporada 2002-2003, finalizó con el triunfo de Pedro Oliva, un funcionario de Zaragoza. Sin embargo, la casa de Guadalix de la Sierra tuvo en Gustavo Fernández a su inquilino más carismático. El boxeador portugalujo fue el quinto expulsado. Pasó 67 días ante el ojo público, suficientes para conquistar a la audiencia con su chulería y arrebatar el corazón de otra concursante. Ayer, Gustavo Fernández perdía la vida arrollado por un tren en Venta de Baños. Tenía 28 años.
El suceso se registró a las dos y media de la madrugada del viernes, cuando el 'Tren Estrella', que realiza el trayecto Santander-Madrid, se detuvo en la estación palentina, un importante nudo ferroviario a doce kilómetros de la capital. Gustavo aprovechó la parada del convoy para ir a la cafetería, separada del andén donde estaba detenido el tren. En vez de utilizar el paso subterráneo, a treinta metros, cruzó las vías en un intento de ahorrar tiempo. No se percató de que en ese momento llegaba a la estación el Sud Express, que une Lisboa y Hendaya. El arrollamiento fue inevitable.
Con otra viajera
El ex deportista falleció practicamente en el acto junto a otra viajera que le acompañaba, Sonia D. M, natural de Torrelavega, a causa de las gravísimas heridas provocadas por el brutal impacto de la locomotora. El juez de guardia procedió al levantamiento de los cadáveres, que fueron trasladados al Depósito Municipal de Palencia para practicarles las correspondientes autopsias.
Gustavo vivía en Córdoba tras haber protagonizado una fugaz pero prometedora carrera en el cuadrilátero. Campeón de España amateur en 1997 y subcampeón de la Copa de Europa en 1998, Bihotz Ugarte, como fue bautizado para los carteles deportivos por su temperamento en el ring, se había calzado los guantes a los quince años. Su pasión le duró una década.
Los cambios de entrenador, los traslados de domicilio de una ciudad a otra y una lesión en la mano provocaron que el portugalujo fuera perdiendo la ilusión. Formó parte como amateur del equipo olímpico español, pero renunció acudir a Sydney para convertirse en profesional en la categoría de los pesos welter. Sólo combatió siete veces en tres años. Durante el encierro en Gran Hermano, su padre relató a este diario que su hijo tenía «madera de campeón». Gustavo cambió la lona por los flashes y la efímera popularidad televisiva. Fue modelo de Pepe Jeans y su físico, perfeccionado en el gimnasio, le facilitó convertirse en relaciones públicas. Demostró su desenvolvimiento en el programa de Tele 5, donde acabó solicitando a la audiencia que le eliminara. A su salida, le esperaba su novia Carmen, hija de boxeador, mientras entre focos le había jurado amor eterno a Sonia, una azafata granadina.