Si no cambian las cosas, el que puede tener problemas para correr es Joseba Beloki, que sería sustituido por un compañero. No es la primera vez que el TAS falla en contra del Tour de Francia. Ya lo hizo en 1999, un año después del caso Festina, cuando intentó vetar a Manuel Saiz y a Richard Virenque, por «indeseables».
Al técnico cántabro le quisieron pasar factura por liderar la revuelta de los equipos y el abandono de las formaciones españolas que a punto estuvo de parar la carrera -la salvó el entonces corredor y hoy responsable del CSC, Bjarne Rijs-, mientras que Virenque fue el corredor símbolo de aquella prueba. El Tour tuvo que admitir a los dos.
En 2004 falló contra el Pro Tour y le obligó a readmitir al equipo Phonak, que había sido expulsado de esa asociación tras revelarse los casos de Santi Pérez y Tyler Hamilton. El TAS permite volver a creer en la justicia, al menos en la deportiva.
El Tour de Francia sacó un comunicado en el que decía que «tomamos acta de la decisión del TAS, en la demanda de exclusión del equipo de Manuel Saiz, llamado después Astaná-Würth. El TAS ha reconocido que hemos tomado nuestras responsabilidades y que hemos intentado defender los intereses del ciclismo y preservar nuestra carrera». El Tour, «en los asuntos de dopaje mantiene intacta su postura».
Por su parte, Marino Lejarreta, director del Astaná, nos decía que «esperaba que la razón se mantuviese, que se impusiese la lógica, auque en estos casos nunca sabes lo que es normal».