El Tour de Francia, sus organizadores, han llegado a la hora de la verdad. Deberán de tomar, sin más premura, la decisión sobre los nombres que al parecer están implicados en la denominada 'Operación Puerto', esta vez con los datos oficiales en la mano, no como habían hecho con el equipo Astaná, basándose en informaciones periodísticas.
Lo que no vamos a saber, al menos hasta que el sumario se conozca en su totalidad, es el grado de implicación de los corredores cuyos nombres siguen filtrándose por todos los lados. El Tour tiene una papeleta complicada para ejercer de juez y poco margen de maniobra. Le va a faltar tiempo.
O bien la ronda francesa se queda sin un buen número de participantes, entre ellos sus dos estrellas, o continúa predicando la limpieza de la prueba. En otras ocasiones han vetado corredores, han recomendado bajas en plena carrera, pero ahora dos de los implicados se llaman Iván Basso y Jan Ullrich.
Dijeron que no les iba a temblar el pulso si había nombres importantes que se podían quedar fuera de la carrera -entonces se referían a Vinokourov-, y ya los tienen. Los equipos T-Mobile y CSC van a tener un buen dilema por delante.
En el CSC está Bjarne Rijs, que puede conocer en primera persona lo que es el látigo del Tour. Nos queda una alegría, la de saber que hay poder por encima del Tour a la hora de tomar sus decisiones. Al TAS no le ha temblado el pulso para decidir con total libertad, con argumentos jurídicos muy concretos.
Han dicho que «los datos no se pueden basar en informaciones periodísticas". Da una cierta tranquilidad el saber que hay alguien que intenta defender la verdad, al margen de gobiernos, políticos y organizaciones.
Los equipos Saunier Duval, Caisse d'Epargne se están librando de la tormenta que está cayendo sobre el Tour. No es mucho consuelo teniendo en cuenta lo que le está cayendo al ciclismo, pero al menos no deja de ser una alegría y una luz, a pesar de que el Tour siempre es imprevisible en sus decisiones.
Lo que no está muy claro es que todo termine felizmente hoy, viernes, para los organizadores de la ronda francesa, a quienes, insistimos, les ha llegado la hora de la verdad.