Viernes, 30 de junio de 2006
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NICOLAS CAGE ACTOR
Nicolas Cage, actor: «Me libero de mis sentimientos negativos a través de los personajes»
El actor norteamericano, una de las estrellas más atípicas de Hollywood, estrena hoy en las pantallas españolas la película 'El señor de la guerra'
Nicolas Cage, actor: «Me libero de mis sentimientos negativos a través de los personajes»
El actor Nicolas Cage en una imagen de la película El señor de la guerra.
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Miembro de una de las dinastías más celebres de Hollywood, a Nicolas Cage le gusta correr riesgos. Sobrino de Francis Ford Coppola, el actor está tan encantado de haber hecho el papel de alcohólico que le valió el Oscar en Leaving Las Vegas, como de haber participado en Besos de vampiro, Adaptation o El hombre del tiempo. Nombre de los taquillazos La roca y Con Air, el camaleónico Cage no se queda atascado y vuelve a exponerse en El señor de la guerra, un filme en el que da vida a un traficante de armas con conflictos morales que hoy llega a las pantallas españolas. El ex marido de la también actriz Patricia Arquette y de la hija de Elvis Presley está rodando en Nueva York World Trade Center, cinta sobre los atentados del 11-S a las órdenes de Oliver Stone. Y es que, los veinte años que lleva en la profesión no le han restado ni un ápice el amor que siente por su trabajo.



- ¿Qué le llevo a protagonizar y producir 'El señor de la guerra'?

- El guión. Me enganchó porque había algo inusual en esta historia. Es un traficante de armas a nivel internacional distinto a todos los que yo he visto en el cine. Es una película bastante oscura y mi personaje, que no tiene porque gustarle al público, es muy interesante, único.

- ¿Mantiene la misma ilusión que tenía al principio de su carrera por la actuación?

- Sí, siempre me he considerado un estudiante en este oficio. Aquí estás aprendiendo continuamente y la ilusión te ayuda a crecer como actor.

- ¿Tiene usted pistola en su casa?

- Sí. Tengo licencia de armas de fuego. Creo que las armas son peligrosas, hay que tener un control sobre ellas, especialmente en Estados Unidos. Las pistolas no deben caer nunca en manos de los niños. Hay casi 300.00 chicos-soldados en el mundo, chavales que no han besado a una chica ni se han enamorado, pero sí han matado.

- ¿Cómo describiría esta película?

- Es una combinación entre El dilema y Scareface, aunque aquí hemos reemplazado el tabaco y las drogas por las armas. Mi personaje es un traficante que cae en desgracia y provoca una revolución política. Es un hombre sin ética ni moral.

- ¿Es un actor de métodos extravagantes?

- No soy un actor de método y tengo mi propio sistema a la hora de preparar los papeles. Con El señor de la guerra pensé en crear a un tipo desagradable pero al mismo tiempo atractivo para el público. En muchas ocasiones elijo películas que me ayudan a nivel personal, como terapia, ya que a través de los personajes me libero de emociones y sentimientos negativos.

- En los dos últimos años ha estrenado seis películas.

- Ha venido así, no lo he planeado. No me considero un adicto al trabajo porque desde hace casi un año no he hecho nada. Me gusta trabajar, forma parte de mi creencia espiritual porque quiero hacer algo productivo con mi tiempo, sentirme útil. No soy de estar sentado en la piscina tomándome una margarita, ese tipo de lujos me aburren. El trabajo forma parte de mis principios.

- ¿Era Suráfrica el país perfecto para rodar este filme?

- Es un lugar fascinante porque puedes crear muchos otros lugares sin que la producción se dispare. Esta película se desarrolla en muchos lugares, y Sudáfrica fue el país más conveniente porque nos costó ochenta millones de dólares, cifra que en Estados Unidos hubiera sido de 120.

- ¿Cómo escoge los papeles? Sus elecciones siempre sorprenden.

- Tengo un gusto bastante ecléctico. No quiero vivir siempre con la misma película, y esto es lo que marca mis decisiones. Es peligroso cuando te ves atrapado en un único registro. Es cierto que las películas funcionan cuando la audiencia sabe lo que va a encontrar en un determinado actor, pero eso me aburre, me deja frío. Me gusta sorprender, que el público adivine qué va a encontrar esta vez de mí. No quiero hacer sólo películas independientes o de aventuras, porque me gustan los dos tipos.

- ¿Piensa volver a dirigir?

- Es un terreno en el que voy con los pies de plomo, no me atrevo a disparar de nuevo. Me queda mucho que aprender como director, todavía estoy encontrándome a mí mismo. Me quedé muy contento con mi ópera prima, Sonny, fue un gran reto, pero el espectador no la entendió. Tengo que pensar mucho, tener mucho cuidado con mi próximo proyecto. Como director, estoy tratando de encontrar mi identidad.

- ¿Que puede contar del largometraje que está haciendo con Oliver Stone?

- Es una historia fiel a lo que ocurrió el 11-S. Oliver y yo hemos tratado de trabajar juntos durante años y esta película narra lo que ocurrió entre las familias de las personas que sobrevivieron y como se enfrentaron a esa situación. Es un filme sobre la condición humana.

- Ha hecho muchos largometrajes sobre la familia. ¿Por qué le atrae tanto este tema?

- Siempre he querido hacer un drama familiar, un género muy bueno para la audiencia y del que normalmente todos aprendemos algo.



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