Viernes, 30 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
JUAN BAS | ESCRITOR
«Esta sociedad se basa en el crecimiento económico como sinónimo de engorde»
El autor bilbaíno estará mañana en la Feria del Libro de San Sebastián
«Esta sociedad se basa en el crecimiento económico como sinónimo de engorde»
El escritor Juan Bas. [LUIS ÁNGEL GÓMEZ]
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El pijo bilbaíno Pacho Murga, protagonista de Alacranes en su tinta, despierta de un coma y descubre que su mundo familiar y personal se ha ido por el sumidero. Arruinado, el azar y una peculiar amistad le llevan hasta Madrid. Juan Bas (Bilbao, 1959) retoma las andanzas de su peculiar y exitoso personaje para convertirlo en ácido testigo de la vida urbana en la corte de los milagros. Bas estará mañana presentado su nueva obra en la Feria del Libro de Donostia, donde firmará ejemplares durante toda la jornada.



-¿Es su novela una segunda parte de Alacranes en su tinta?

-No, en sentido estricto. Sería la segunda entrega de lo que llamo mi trilogía del exceso. Comparte con Alacranes el tono esperpéntico de sátira social diversa, el mismo humor ácido y negro y el protagonista, Pacho Murga.

-¿Costó sacarlo de su ambiente?

-Las propias circunstancias me hacen sacarlo de Bilbao. Se despierta de un coma, desclasado y arruinado, sin horizontes. Por eso se va a Madrid a buscarse la vida, circunstancia que aprovecho para ilustrar la actual corte de los milagros que es la capital madrileña. He buscado también un símil claro con la novela picaresca.

-Acota el periodo de la trama, entre los atentados del 11-S y el 11-M.

-El siglo XXI comenzó con la tragedia de las Torres Gemelas. Ese periodo me venía al pelo como catalizador de una serie de elementos sociales que ha vivido este país durante estos años, tan negativos como esperpénticos, y hablar de todos los que tuvieron pábulo durante los 4 años de mayoría absoluta del PP: sectas religiosas, productores de televisión, escritores, corifeos, pelotas.

-Alude a la telerrealidad y la comida como metáforas como ejemplo ilustrador de que esta sociedad se devora a sí misma.

-Utilizo la voracidad del título en varios sentidos. En el evidente, con los comedores compulsivos. Pero tenemos la voracidad sin límites del arribismo político, de los negocios, de la falta de ética, el afán por el consumo y de alimentar a esta sociedad de ese consumo hasta lo desaforado y la voracidad macrodimensionada.

-Como seres hervíboros convertidos en carnívoros

-La naturaleza se rebela de alguna manera, surgen nuevas enfermedades y mientras la mayoría del planeta se muere de hambre, una minoría privilegiada tiene el problema de cómo adelgazar .

-Suena apocalíptico ¿se ha quedado a gusto?

-Al fin y al cabo es un esperpento aunque la propia realidad está ya suficientemente cargada. En esta novela he procurado dar una vuelta de tuerca. Creo que es mi novela más provocadora, más salvaje y radical. Y se devora a sí misma, como esta sociedad.

-¿Cómo se llega a esto?

-Esta sociedad se ha ido haciendo cada vez más enloquecida y belicosa y se basa en el crecimiento económico como sinónimo de engorde. Hacer las cosas sin límites. Es de lo que al final trata la novela que, en el fondo, es una historia de amistad entre dos hombres muy diferentes entre sí.

-Toca su experiencia como guionista televisivo ¿ajuste de cuentas?

-Es un mundo que conocí bien. Fui guionista de series de televisión durante muchos años. Aquí ilustro como se pone en pie una serie de televisión de forma chapucera, con la falta de conocimiento y de criterio con el que se pueden hacer muchas cosas. Cómo se fabrica un bodrio donde meten mano todos hasta conseguir una auténtica mierda que aun así, funciona en la pantalla y tiene sus índices de audiencia.

-Se ve a Pacho Murga perdido

-Mi personaje siempre está perdido. Pero aquí, al tener que poner los pies en el suelo para sobrevivir, evoluciona, se hace más inteligente, crítico con la sociedad y su entorno. Es menos pijo y ha perdido muchos de sus rasgos característicos iniciales.

-¿Por donde saldrá en la última entrega de la trilogía?

-Probablemente, para cerrarla acorde con el concepto de exceso inherente en las tres, lo llevaré al otro extremo, al ascetismo, a lo esencial. Ésta me ha quedado bastante nihilista y desesperanzada.

-¿Qué cree que ocurrirá con la corte de los milagros y esta sociedad?

-Irá a peor, Madrid, con unas condiciones de vida más cabreadas y hostiles y una minoría que vive extraordinariamente en las afueras. Llegamos a la última contradicción del capitalismo: funciona como nunca en cuanto a sistema económico, pero desaparecerá por puro y simple canibalismo tras engullirse todos los recursos.



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