OIARTZUN. DV. La propuesta Plenitud y vacío: Centro, de Imanol Marrodán (Bilbao, 1964) ha ganado el concurso convocado por el Ayuntamiento de Oiartzun para elegir la escultura que singularice y ponga en valor el acceso al Parque Natural Aiako Harria y a las minas de Arditurri, uno de los emplazamientos mineros más importantes de Gipuzkoa cuyas obras de recuperación y acondicionamiento podrían estar terminadas para primavera de 2007.
En el acto de entrega de premios, el alcalde Martin Beramendi y el miembro del jurado Néstor Basterretxea destacaron tanto la nutrida participación como la calidad de las propuestas recibidas. De los proyectos remitidos por veintisiete escultores, que debían acreditar su experiencia para poder participar en el concurso, el jurado ha destacado junto con el proyecto ganador los presentados por los escultores Koldo Merino y Cristina Fontsaré, segundo y tercer premio respectivamente, y ha concedido un accésit a la propuesta de intervención del arquitecto Ager Iñarra.
Espacio habitable
La escultura está compuesta por dos casquetes esféricos de diez metros de diámetro que crean en su interior un «espacio habitable para ser transitado, para ser experimentado tanto física como emocionalmente». Los espacios libres laterales y las hoquedades abiertas en las piezas garantizan, además de la accesibilidad del espacio interior, una iluminación que tiene como objetivo potenciar la experiencia que persigue el artista. La intención de Imanol Marrodán es, en cualquier caso, «que sea algo más que un mero objeto de contemplación». La gran pieza se asienta en el suelo sobre una parte relativamente pequeña de su perímetro, generando una «idea de inestabilidad, de equilibrio precario, de movimiento detenido».
El proyecto tiene, en palabras de su autor, vocación de «esculto-arquitectura» y cierto toque reivindicativo: «Ahora que está tan de moda la denominada arquiescultura, ahora que los arquitectos hacen edificios que parecen esculturas, yo reivindico lo contrario, el protagonismo de la escultura y la aportación que ha hecho a la arquitectura». Marrodán enlaza esa orientación con la «tradición de la escultura vasca y la importante relación que ha tenido siempre con la arquitectura, con el espacio».
A pesar de que minimalismo no es un término que le entusiasme, Imanol Marrodán se suma al «menos es más, a tratar de expresar lo máximo con los mínimos elementos» y ha optado por una estructura sencilla, «con cierta connotación zen, que combine la sensación de paz con la sensación de inestabilidad». Una estructura, por cierto, que este escultor cuya obra pública está presente en localidades vascas como Durango, Salvatierra, Amurrio o Vitoria-Gasteiz ya tenía en mente, y que reformuló para el concurso por considerar que se adaptaba perfectamente al espacio propuesto y al entorno minero al que está destinada la obra.
Cuando el proyecto se traslade de la maqueta a sus dimensiones reales, se realizará en acero corten de 20 mm. de espesor, «un material cargado de historia que funcionará como una piel».
La producción de la obra, con toda probabilidad, será compleja, y también lo serán, por sus dimensiones, el traslado y la instalación de la misma. A la hora de tomar su decisión, el jurado no ha estado condicionado por el presupuesto de ejecución que acompañaba a los proyectos. De hecho, las tres obras finalistas eran las más costosas de ejecutar, con la ganadora a la cabeza.
Posibles emplazamientos
Ciñéndose siempre al entorno de Arditurri, los participantes en el concurso propusieron diversos emplazamientos para sus esculturas. Y todos, cuando menos todos los que asistieron al acto de entrega de premios, destacaron la extraordinaria fuerza dramática del paraje en que se les invitó a intervenir, que coincide con el tramo final del bidegorri de Arditurri y sus inmediaciones. Según Imanol Marrodán, «algo a medio camino entre Islandia y los paisajes de aquí».
Para la ubicación de la obra ganadora se barajan dos posibles emplazamientos en la zona señalada pero, en cualquier caso, la escultura no se realizará ni se colocará hasta que los trabajos de acondicionamiento de las minas estén terminados.
En relación a los trabajos de rehabilitación de las galerías que llevan a cabo el Ayuntamiento de Oiartzun y la Diputación Foral, el alcalde Martin Beramendi adelantó ayer que las obras de acondicionamiento de las minas podrían estar terminadas para la próxima primavera. Para esas fechas, podrá estar abierto al público un tramo de 600 metros de una de las numerosas galerías existentes, «lo que permitirá a los visitantes realizar un recorrido de aproximadamente una hora». Otro de los elementos que formará parte del complejo en el que se integrará la obra de Imanol Marrodán será el Centro de Interpretación.