Jueves, 29 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
INVESTIGACIÓN DE GRANDE-MARLASKA
Arropado por los militantes
Los miembros del PNV cerraron filas ante el juzgado en torno a Gorka Agirre, a quien aguardaron hasta terminar la declaración
Arropado por los militantes
Militantes y simpatizantes del PNV esgrimen carteles de respaldo a Gorka Agirre. [FERNANDO GÓMEZ]
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Centenares de militantes del PNV se congregaron ayer frente a Sabin Etxea minutos antes de las cuatro de la tarde para acompañar a Gorka Agirre hasta el decanato del edificio judicial de Bilbao, situados ambos en la misma calle y separados por unos cientos de metros, donde declaró ante Fernando Grande-Marlaska como imputado por un supuesto delito de colaboración con ETA.

Simpatizantes abertzales repartieron pegatinas en las que se podía leer 'Marlaska kanpora' o 'Todos somos Gorka'. Algunos, incluso, lucían camisetas y chalecos reflectantes con la inscripción 'Ni ere Gorka naiz' (Yo también soy Gorka). Los mensajes de apoyo también se trasladaron en carteles con forma de ikurriña sobre los que se recogía el texto 'Gorka zugaz bat egiten dogu' (Gorka estamos contigo). Entre los asistentes había destacados dirigentes peneuvistas como los presidentes de las ejecutivas vizcaína y alavesa, Iñigo Urkullu e Iñaki Gerenabarrena respectivamente, el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, y el presidente de la Fundación Sabino Arana, Juan María Atutxa.

Una cerrada ovación acogió a Agirre cuando apareció por la puerta de la sede del PNV, secundado por el presidente del partido, Josu Jon Imaz. Una nube de cámaras le abría paso hacia el edificio judicial, mientras que los simpatizantes, que portaban una pancarta en la que se leía 'Epaiketa politikorik ez' (No a los juicios políticos), cerraban la comitiva con proclamas de 'Aupa Gorka'.

Los gritos de 'Gorka', 'Gorka' arreciaron en el momento en que iba a entrar en las dependencias judiciales. Los medios de comunicación y los simpatizantes rompieron el cordón de seguridad instalado por la Ertzaintza en el acceso, instante en el que Imaz se fundió en un sentido abrazo con Gorka Agirre en el mismo el quicio de la puerta. Los concentrados prorrumpieron entonces en un cerrado aplauso que se prolongó durante cerca de cinco minutos, seguido de un sonoro 'Gora Euskadi askatuta'. A partir de ese momento, el grueso de los reunidos comenzó a marcharse, aunque quedó un nutrido grupo de personas que aguantó toda la tarde.

Estos asistentes, entre los que se incluía Atutxa, permanecieron hasta el final. Poco antes de retirarse, entonaron el 'Eusko gudariak' y el 'Gora eta gora'. En el momento en que salieron del edificio judicial tres coches oficiales, en uno de los que iba Grande-Marlaska, los concentraros le dedicaron una estruendosa pitada.



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