Txikichef es algo más que otro negocio con los libros de recetas. Al margen de su utilidad como inicio para que los más pequeños de la casa se inicien en la magia de los fogones despegados de las faldas de su amatxo o del delantal del aitá, el original y entretenido libro ha sido editado también en euskera, lo que de da un valor añadido a la labor de normalización lingüística en Euskadi. Incluso en la cocina.
La cooperación necesaria de la Fundación Kalitatea para la edición de este atractivo recetario es un nuevo paso para dar a conocer a nuestros pequeños que la leche no sale del tetrabrik, como le respondió un crío a Adúriz. Un elemento clave de las explotaciones agrarias vascas que promueven alimentos naturales y autóctonos, que los pequeños deben conocer y reivindicar en su alimentación.
No hay que dejar de lado que mientras unos niños vascos cocinan, comen y juegan a hacer magia con los productos alimenticios, en el etíope poblado de Wukro hay alojados más de 500 niños a los que el guipuzcoano sacerdote Olaran procura alimentar gracias a donativos a su Jangela Solidaria, como el que dejará la venta de Txikichef, un libro hecho en cooperación y solidaridad.