Jueves, 29 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
FESTIVAL POR LA PAZ EN SAN SEBASTIÁN
Cómo se citó a Dylan en Donostia
La participación del músico estadounidense en el concierto donostiarra por la paz ha resultado una tarea ardua. Ésta es la historia
Cómo se citó a Dylan  en Donostia
Miguel Martín, con el cartel anunciador del concierto por la paz. [AYGÜÉS]
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SAN SEBASTIÁN. DV. La contratación de Bob Dylan para que incluyera una fecha para San Sebastián dentro de su recién estrenada gira europea no fue una tarea sencilla y el deseo de que el concierto fuera gratuito y por la paz no facilitó las cosas. Ésta es la historia de una negociación, sembrada de tiras y aflojas, que desembocará el próximo día 11 en el escenario de La Zurriola.

En principio fue Sting. Por paradójico que parezca, en el origen del próximo concierto donostiarra de Bob Dylan está el antiguo líder de Police, objetivo del Festival de Jazz desde hace años y cuya visita parecía bien atada en esta ocasión. La fecha prevista era este sábado, 1 de julio, y el lugar, el Estadio de Anoeta, reducido en su aforo a la mitad. Sin embargo, por razones que desde la organización aún no tienen claras, el músico británico se echó repentinamente para atrás allá por el pasado mes de enero y suspendió el compromiso. Aunque el enfado en el Jazzaldia fue considerable y así se lo hicieron saber, la sangre no llegó al río. «Es algo que me enseñó un viejo productor judío en Estados Unidos: cuando pase una cosa de éstas, hazles saber que estás enfadado pero no rompas relaciones porque en este negocio tarde o temprano acabarás necesitándole», dice el director del Festival de Jazz, Miguel Martín, que no oculta su intención de volver a intentarlo con Sting.

La opción Dylan. Después del fiasco y tras alguna conversación con el promotor Gay Mercader, que se iba a encargar del resto de los conciertos de Sting en España, surge el nombre de Dylan. «Gay me dijo que tenía una fecha disponible pero inamovible por parte de los representantes de Dylan para actuar en una ciudad del norte de España», cuenta Martín. La fecha, el 11 de julio.

Se confirma. Aunque en principio la fecha no convenía, la opción Dylan fue ganando cuerpo. La organización había conseguido implicar en la financiación del concierto de Sting a Ayuntamiento, Diputación y varias firmas privadas, y a pesar de que el recital finalmente había quedado suspendido, la intención era aprovechar la ocasión. De hecho, el presupuesto de Dylan no superaba excesivamente al de Sting. Tras un par de tanteos, los representantes del músico estadounidense aceptan la propuesta y el acuerdo se cierra sobre la base de que Dylan ofrecería un concierto gratuito en la playa de La Zurriola el 11 de julio. Los representantes del viejo Bob exigen que la organización se ocupe del escenario y de los equipos de luz y sonido necesarios para un macroconcierto de estas características ya que el equipamiento que acompaña la gira europea del autor de Like a Rolling Stone se adecúa a recintos y audiencias más reducidos.

Vuelta a empezar. Las cosas volvieron a complicarse cuando, en el transcurso de una reunión organizativa, uno de los responsables de las instituciones implicadas apostó por incluir la actuación de Dylan en el cartel de un gran festival por la paz. La primera respuesta de las oficinas de Dylan fue rotunda: No. Miguel Martín explica que a partir de ese momento fue necesario emprendar una labor didáctica, consistente en remitir un informe sobre la historia política reciente del País Vasco, un texto explicando que la paz no es materia de enfrentamiento político sino una reclamación unánime de la ciudadanía y un pliego de condiciones en el que se garantiza al músico de Minnessota que el acto estaría exento de proclamas o banderas partidistas. También fue necesario convencer a los mánagers de Dylan de la conveniencia de que un músico local, Mikel Laboa en este caso, le precediera en su actuación. El pulso se resuelve finalmente con una respuesta afirmativa.

Logística. Bob Dylan y su séquito se alojarán previsiblemente la noche previa al concierto en un hotel donostiarra, aunque oficialmente la organización no sabe nada porque los mánagers del músico prefieren ocuparse del asunto. Dylan, por supuesto, no acudirá a la prueba de sonido, sino que aguardará su hora en los camerinos del Kursaal. A las nueve saldrá al escenario y tras la actuación abandonará San Sebastián con rumbo a Francia. El desmontaje de sus equipos y la sustitución por los que se utilizarán en la actuación de Makako demorará algo el concierto del grupo. Un imponderable, que se dice.

El secreto de Laboa. En el Jazzaldia todos coincidían: si algún músico vasco participaba en el festival, éste debería ser Mikel Laboa. «Y lo que la gente no sabe -comenta Miguel Martín- es que Laboa es un gran dylanófilo hasta el punto de que en muchas pruebas de sonido, el cantautor euskaldun interpreta temas» del autor de Blonde on Blonde. Por otra parte, la opción de que Dylan y Laboa compartieran escenario durante un tema parece descartada. Una pena. Laboa ya cantó con Joan Baez en Bilbao hará unos diez años. Con Dylan, no parece que vaya a ser posible.



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