IRUN. DV. Hace más de 25 años que, tras la muerte de Don Telesforo, Fernando Etxepare se hizo cargo del coro parroquial del Juncal. Esos años lleva preparando, entre otras cosas, la misa de los días 29 de junio; la que, más allá de las subjetividades, puede considerarse «la más bonita del año».
Para este día, el coro parroquial se ve reforzado por las voces de numerosos iruneses para rondar un número de cantores en torno al 120. «Además, desde hace 10 años», cuenta Fernando Etxepare, «colabora con nosotros un gran quinteto de metales».
No es fácil empastar todo eso, pero Etxepare reconoce una ayuda en que «el repertorio cambia muy poco de un año para otro». Pero a la hora de integrar a los nuevos miembros («siempre hay alguno», comenta) y de preparar nuevas piezas como el Ave Verum de Mozart de este año, los recursos son escasos. Sólo dos ensayos; uno sin instrumentos y otro con ellos, que tuvo lugar ayer.
La llamada Misa Solemne, parte fundamental del programa de fiestas, cuenta con la participación de muchísimos vecinos de la ciudad, incluso del Pleno de la Corporación, que baila el aurresku a la salida. Todas estas circunstancias hacen de la Solemne Misa Mayor del 29 de junio un momento especial para cientos de bidasotarras.
Madina, Mozart y Bach
Como dice Etxepare, el programa de la actuación coral se mantiene similar año tras año, pero no es tan rígido como para no saber asimilar pequeñas variaciones, como la mencionada Ave Verum en el año del 250 aniversario del nacimiento del genial compositor.
El guión se estrena con varios cantos populares vascos, que también tendrán su espacio tras la misa. En la parte religiosa, el primer tema que se interpreta es el Euskaldunen Meza de Pedro Joxe Peñagarikano, acompañado de órgano. A éste le sigue el afamado Tu es Petrus de Hilarion Eslava, la que da nombre al conjunto de la actuación. El Aita Gurea del Padre Madina, la ya apuntada pieza de Mozart y una parte coral de la Cantata 147 de Bach marcarán el desarrollo del oficio que tendrá como siempre su broche musical en la solemnidad y la emotividad del Agur Jesusen Ama que cada año brilla en las voces de este coro del día de San Pedro.