En los muros de esta ciudad hay escritas mil historias. «Palabras como metralla, versos y poemas que pueden ganar una batalla», se lee en rotulador negro, en una pintada junto a la parada de taxis de la estación de autobuses. Con igual letra, en la misma zona, hay una cita de Rubén Darío y un aviso para Erika, «con gran amor de un cabrón que te desea lo mejor». Un corazón asaeteado une la letra I y la E de Erika. Pero algo pasó. «Yo le doy mi querer al querer y lo doy para toda la vida (Iván)», dice una última frase, ya junto a Pesa.
«¿Te llama la atención lo que hay escrito? Les conozco a los dos», nos entra un chico. Continuará.