Escribe Juan Mari Beldarrain, del colectivo Eguzki: «A partir del 1 de julio, el monte Urgull va a perder uno de sus mejores valores: la tranquilidad y la no existencia de tráfico rodado. El Ayuntamiento de Donostia amenaza con romper esa tranquilidad, instalando un servicio de autobuses para turistas que con sus 24 viajes diarios - subidas y bajadas- acabarán con el tesoro que significa tener en mitad de la ciudad una isla libre del tráfico motorizado. Urgull, un monte que además de sus valores paisajísticos e históricos, supone un lugar de expansión y paseo para jóvenes y personas mayores, y que ahora se verá alterado por el continuo sube y baja de un autobús para turistas gandules, incapaces de disfrutar de Urgull de un modo natural. Desde Eguzki pedimos al Ayuntamiento que no ponga en marcha dicho autobús, pues además de innecesario será claramente deficitario. El Ayuntamiento no puede permitir y mucho menos subvencionar una actividad negativa para uno de los valores de Urgull - la ausencia de tráfico motorizado- y en contradicción con la propaganda que efectúa por un transporte sostenible. En Urgull la sostenibilidad pasa por subir y pasear andando».