Miércoles, 28 de junio de 2006
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Análisis por Enrique Vázquez. Se negocia sin negociar
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Israel concentra grandes medios militares junto en la frontera con Gaza y el Gobierno de Olmert dice estar listo para lanzar una severa operación militar de castigo contra los palestinos, pero entiende preservar la vida de su joven soldado en manos de los militantes que el domingo lo capturaron en suelo israelí además de matar a otros dos.

La situación es muy compleja para los dos bandos, agravada con la noticia de que también un civil está en manos de guerrilleros palestinos. Además de consideraciones humanitarias obvias y de un mandato religioso que obliga a un judío a hacer lo imposible por preservar la vida de otro judío, el Gobierno de Olmert está siendo exhortado públicamente por quien puede, Washington, a buscar una salida pacífica.

Antes de tomar un avión hacia Pakistán y Rusia, la secretaria de Estado Condoleezza Rice pidió sin duda alguna a Israel un esfuerzo para recuperar la calma y una oportunidad para la diplomacia, mientras el secretario general de la ONU demandaba la liberación inmediata y se extendía la impresión de que la negociación será más bien larga.

El prurito oficial de que no se negocia con terroristas es litúrgica y un tópico desmentido por los hechos. Siempre que ha sido preciso Israel ha negociado con Hizbollah, su peor enemigo, y en otras ocasiones en niveles muy altos, como cuando Benjamín Netanyahu tuvo que hacerlo con el rey Hussein de Jordania tras la captura de dos agentes secretos israelíes que habían fallado - una vez no son veces - en el intento de asesinar al líder político del Hamás, Jalid Meshal, entonces en Amman. Netanyahu tuvo que liberar nada menos que al fundador del Hamás, el anciano jeque Yassin (asesinado más tarde, es verdad) quien salió de la cárcel y volvió a Gaza en olor de multitud. El problema de perder la cara, pues, no existe y el sentido práctico es inseparable de todo intento de buscar un desenlace a la crisis que garantice la vida del militar capturado y del joven colono si se confirma su secuestro.

Hay un problema real para el gobierno israelí: si logra un trato a través de los intermediarios de calidad que ahora lo procuran (empezando por el incansable jefe de la Inteligencia egipcia, general Oman Soleiman) recuperará a los suyos pero ¿cómo vengar la muerte de los otros dos si el acuerdo incluye la no entrada de los blindados, las excavadoras y los soldados en Gaza? Tendrá que considerar una moratoria.



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