Dos de las obras que se presentan en la exposición La espiral del artificio traspasan la idea de pieza artística y convierten el propio espacio expositivo en protagonista. Por una parte, la instalación de Daniel Buren se inscribe en la idea que ha trabajado desde los años 60, la interrogación del lugar donde se exhibe el arte. En la propuesta que se puede ver en San Telmo crea una cabaña o habitación contruida con materiales industriales, metacrilato y metal, que crea un juego de espacios y efectos con las puertas y el fondo, formado por un damero de cuadros blancos y negros.
También la obra de Juan Muñoz, titulada Waste Land, crea un espacio único, partiendo de un suelo que provoca la ilusión de un amontonamiento de cajas y otros efectos ópticos. En una esquina, un muñeco de ventrílocuo mudo, sugiere la dificultad de comunicación, un tema habitual en el artista.
El delegado general de La Caixa en el País Vasco, Kepa Badiola, y el secretario general de la Fundación, Luis Reverter, destacaron la buena disposición que encuentran cada año en el Ayuntamiento donostiarra para realizar estas exposiciones conjuntas, y mostraron su interés por continuar con la colaboración y las exposiciones de verano.
La espiral del artificio contará con actividades para niños y familias que se pueden cconcertar a través del número de teléfono 943 48 15 80.