Estos cinco ejes sustentan el esbozo de un proyecto en el que trabaja desde principios de año un equipo liderado por Joxean Muñoz, director general del CICC, siglas de Centro Internacional de Cultura Contemporánea, un nombre que cambiará cuando queden definidos los usos de este inmueble de 25.000 metros cuadrados.
Muñoz, a quien acompañaba el arquitecto Iñaki Galarraga, que junto a Santi Eraso completa el equipo directivo del centro, ha dado a conocer hoy a los periodistas el perfil que han empezado a dibujar sobre lo que entienden que debe ser la nueva Tabacalera.
Aunque las obras de rehabilitación tardarán aún meses en comenzar, Muñoz sí adelantó que éste será el último verano del viejo edificio, el de fábrica de puros y cigarrillos inaugurada en 1913, que después de su desmantelamiento ya en este siglo cedió sus inmensas salas para varias exposiciones de fotografía.
Visitas de despedida
Se organizarán tres visitas guiadas diarias para que los ciudadanos vean el edificio antes de su remodelación, una despedida que concluirá a finales de septiembre.
Tabacalera estará también abierta a aquellos aficionados a los soportes audiovisuales para que puedan captar con sus cámaras los espacios y rincones de la vieja fábrica, pequeñas grabaciones que guardarán su memoria.
El equipo de Muñoz presentará en diciembre lo que será el CICC, pero entre tanto ya tiene claro que va a diseñarse en "plena transformación" del concepto cultural para ponerse en marcha en el momento posterior a esa mutación.
Exhibición, producción, discusión
Es la manera de adelantarse y adaptarse a la nueva forma de ver la cultura, que Muñoz situó como uno de los negocios más importantes de la economía global.
Salas de exposiciones, de cine, o una mediateca tendrán que compartir el futuro centro con espacios dedicados a la producción de diferentes proyectos -un "vivero" que abarque diferentes disciplinas, desde la música a la biología- o con otros destinados a la discusión, el "ágora", o a la formación, como aprendizaje no reglado.
Tiene que ser, según su director, un lugar de referencia en Europa, pero a la vez cercano a los ciudadanos, en el que la participación será "clave", y que además no compita con los otros museos e instituciones culturales de San Sebastián.