El hombre acusado de propinar una paliza en Errenteria a un indigente, que falleció horas después desangrado en el Hospital Donostia por la rotura del bazo, ha sido condenado hoy a once meses de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave.
El condenado fue juzgado en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa entre el 12 y 21 de junio pasados por un tribunal del jurado, que lo consideró culpable de la muerte del indigente y de una falta de lesiones dolosas, aunque le aplicó la atenuante muy cualificada de haber actuado afectado por un trastorno o fuerte arrebato emocional.
El mismo jurado absolvió a su sobrino, que le acompañaba cuando ocurrieron los hechos, la noche del 26 de abril de 2003, y que estaba acusado de no impedir la paliza y de no socorrer a la víctima.
Según la sentencia del caso, a la que hoy tuvo acceso, la agresión se produjo poco después de las 21.00 horas, cuando el acusado y su sobrino acudieron a una casa abandonada llamada Intxausti-Enea, situada en las cercanías del barrio de Pontika de Errenteria, para pedir "explicaciones" al fallecido por una paliza que días atrás el indigente había propinado al hermano del condenado.
El escrito judicial explica que el procesado, natural de Ciudad Real pero residente en Calahorra (La Rioja), sufrió un arrebato cuando la víctima le dijo que había pegado a su hermano porque le habían faltado quince céntimos, respuesta que el imputado consideró "carente de toda lógica" y le produjo "una alteración emocional que le disminuyó en gran medida sus facultades intelectivas".
Paliza
En esta situación de arrebato, el condenado pegó dos puñetazos en el rostro al indigente, le dio un golpe en el costado que le fracturó dos costillas y le rompió el bazo y, cuando el fallecido estaba en el suelo, le propinó una patada en la cabeza.
El tribunal considera que estos hechos son constitutivos de un delito de homicidio por imprudencia grave, por el que impone once meses de reclusión al acusado, y de una falta de lesiones dolosas, por la que deberá abonar una multa de 150 euros, mientras que, por vía de responsabilidad civil, tendrá que compensar a la madre del fallecido con 80.000 euros.