Martes, 27 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CURSOS DE VERANO
El surgimiento de un nuevo consumidor puede salvar de la crisis al pequeño comercio
Ignacio Ramonet ofreció alternativas para ayudar al comercio tradicional «El consumidor de ahora es exigente y muy crítico con los productos»
Ignacio Ramonet. [AYGUES]
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SAN SEBASTIÁN. DV. En el marco de los Cursos de Verano de la UPV, la Federación Mercantil de Gipuzkoa organizó ayer la XII Jornadas de Comercio, con el objetivo de analizar la situación del comercio urbano y las variables que más afectan al pequeño comercio.

Entre los ponentes invitados, el director de Le Monde Diplomatique y profesor Ignacio Ramonet ofreció una charla sobre cómo afecta el fenómeno de la globalización al comercio de centro urbano.

Ramonet explicó en primer lugar que «hoy en día estamos ante una economía mundializada, donde las empresas han cobrado una fuerza financiera más fuerte que los estados; son las protagonistas de la globalización, precisamente porque se pueden globalizar.».

Es en este marco donde se engloba el pequeño comercio que «se enfrenta al reto de renovarse o morir» Tras afirmar que «el fenómeno de globalización ha pillado desprevenidas a las pequeñas empresas de las ciudades», argumentó que «en los últimos años, el comercio minorista sufre una crisis debido a varios factores: las grandes superficies instaladas en las afueras de la ciudad, la falta de relevo regeneracional y el cambio de hábitos del consumidor en este nuevo contexto globalizado»

En relación a este último aspecto, Ramonet describió la transformación que ha sufrido en estos años el consumidor, su manera de consumir y su importancia para el pequeño comercio. «Frente al producto masivo y homogeneizador, ahora se busca un producto diferente, que individualice al consumidor frente a la masificación. Se consume productos sencillos, productos que personalicen a un comprador que ahora es crítico, y exigente con el producto».

Así mismo, destacó que de todo ello debe sacar partido el pequeño comercio. Aspectos como la «especialización, la profesionalidad del comerciante son bazas con las que las grandes superficies no pueden competir».

Al término de la charla, a modo de conclusión, Ramonet ofreció soluciones para revitalizar el pequeño comercio. «La clave sería peatonalizar el centro urbano ya que lo haría más visible y accesible al consumidor». Puso de manifiesto que para que el pequeño comercio cobre fuerza «debe haber una renovación conjunta, no de una sola persona, sino de todas las tiendas con ayuda del ayuntamiento. Habría que potencializar los ejes comerciales en el centro urbano de una forma coordinada, organizar un centro commercial urbano a cielo abierto». «Esta solución cuenta con la ventaja de poder ofrecer atractivos que las grandes superficies no pueden recrear.»

Destacó la importancia de la identidad en un mundo donde los centros comerciales destruyen toda cultura. «Recrean ciudades falsas de consumo donde se pierde la noción de lugar. El comercio tradicional contribuye a dar identidad porque no se parece a ningún otro, define el estilo de vida de la ciudad. Si las pequeñas superficies no animan el centro histórico, al final se degradaría la ciudad», concluyó.

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