Raymond Domenech oculta las cartas. Por primera vez desde el inicio del Mundial, el seleccionador francés no ha adelantado la alineación en la víspera de un partido. En una rueda de prensa celebrada en Hamelín, cerca del cuartel general galo, el técnico justificó su oscurantismo en la poca credibilidad que le ofrece Aragonés. «Me puedo equivocar pero hay cosas que no las siento. Los españoles anuncian un equipo, yo espero a ver. No es un juego. Uno no se adapta al adversario, pero reflexiona y sopesa las fuerzas y flaquezas del rival», alegó más que nunca en su papel de aficionado al ocultismo.
La selección francesa se entrenó a última hora de la tarde en el Niedersachsenstadion de Hannover, escenario del partido de octavos de esta noche frente a España. En contra de la costumbre, los portavoces de la federación francesa no revelaron el once titular tras el ejercicio, sólo a puerta abierta en el primer cuarto de hora. Sus responsables apurarán hasta el último segundo el plazo impuesto por la FIFA, que exige disponer de las alineaciones como muy tarde 45 minutos antes del pitido inicial.
Domenech dijo que aguantará lo máximo posible antes de publicar los once titulares y, en medio broma, añadió que los españoles podían cumplir el trámite «veinte segundos antes y nosotros después». Toda esta estrategia de escondite obedece a que dice no creerse «en absoluto» el virtual equipo titular con el que Aragonés ha preparado el partido. Aunque aseguró que Francia no jugará en función de España, argumentó que espera a conocer cómo van a jugar los rivales para saber lo que tiene que decirles a sus pupilos, «cómo decírselo y a quién decírselo».
Del once francés, por las palabras del entrenador, sólo se deduce el regreso de Zinedine Zidane tras cumplir ante Togo un partido de sanción. «Como en ocasiones anteriores voy a intentar que ponga todo su talento al servicio del equipo y permita a sus compañeros que muestren el suyo. Pero no razonamos conforme a una lógica de que sea su último partido», planteó antes de eludir el interrogante sobre la permanencia en la delantera de Trezeguet. junto a Henry. Mantener dos puntas en un sistema 4-4-2 como el empleado en la victoria sobre Togo o regresar al dibujo 4-2-3-1 utilizado en los decepcionantes empates con Suiza y Corea es el dilema del ocultista de Hamelín.
Por si sonaba la flauta en forma de ovación, Domenech dijo sin éxito a los periodistas franceses que sus colegas españoles aplaudían a Luis Aragonés en las ruedas de prensa. También elogió el juego de toque y ataque de una selección a la que quiere impedir que tenga la pelota mucho tiempo pese a estimar que la posesión no será la clave de la contienda.
Reducir los espacios
De parecida opinión fue Willy Sagnol, quien destacó que los españoles «tienen a menudo un bello control del balón con tres medios trabajadores y excelentes técnicamente». «La clave será la reducción de espacios para evitar la acumulación de pasecitos en el centro del campo que pueden desestabilizarnos y hacernos correr demasiado, sobre todo para nada», pronosticó el lateral derecho del Bayern Múnich.